MASLEIDOS

lunes, 20 de agosto de 2012

Aprender a ser individuos


Siempre me he preguntado por qué el hombre, animal superior, sigue imitando esa conducta grupal muy similar a la de los animales en manada.  No soy sociólogo, pero creo que a eso le llaman conducta gregaria.  Sería ideal que los grupos se formaran para ayudarnos a “formarnos” como humanos, pero la mayoría se hace para deformarnos como humanos, y reformarnos como masa. ¿Por qué?  Entiendo que los animales se agrupan para protegerse, compartir el alimento y demás cosas.  Pero el hombre se agrupa ocasionalmente por el mero placer de dañar a otro (externo o interno a su asociación).  Supongo que esto no tiene nada que ver con el hecho y la naturaleza (correcta o incorrecta) de que los seres vivientes se agrupen, sino porque el ser humano tiende a utilizar sus capacidades mentales, para fines contraproducentes, negativos, contra natura, contra especie, y de hecho las ve potenciadas trabajando en equipo.  Supongo que el mal se hace mejor, si tenemos mucha gente que disfrute el hecho, o nos ayude a hacerlo, mayor efectividad (mayor mal) a menor esfuerzo.  ¿Luego, el problema será reunirse para hacer mal, o sólo reunirse?.  ¿Será que en esencia somos demasiado débiles a nivel individual?, caso tal, ¿No sería preferible fortalecernos individualmente y luego levantar uniones más fuertes y productivas ???. No puedo especificarlo, pero, definitivamente hay algo en esencia malo en las agrupaciones humanas, que, dicho sea de paso, tienden a deteriorarse y no pocas veces terminan destruyendo a sus propios miembros, en guerras interinas. ¿Los animales se agrupan, acaso para matarse mejor entre ellos mismos?...no lo creo.  ¿Será que tal cosa es propiedad exclusiva del pensamiento humano?, del libre albedrío, del discernimiento, tampoco puedo asegurarlo, pero está pasando, pasó y al parecer seguirá pasando.  Tal vez sea una mutación o desproporción del instinto de supervivencia, al pasar por el tamiz intelectual… tampoco lo sé.  Quisiera que alguna vez, algún sociólogo, sicólogo o antropólogo  me lo explicara.


Yo no nací con la necesidad de ser tan gregario, o tal vez fue una conducta aprendida en una época tan temprana de mi vida que ya ni recuerdo,  o la habré desarrollado por factores circunstanciales.  Como sea,  me he acostumbrado a ser netamente individualista, y selecciono muy bien a las personas con las que me relaciono (aunque suelo tratar bien a todo el mundo).  No pertenezco, ni siento necesidad de pertenecer  a ningún grupo, asociación o unión específica, sólo la consanguínea y la conyugal.  Pero reconozco que el ser humano no puede vivir aislado, por lo cual valoro el trabajo en equipo, no así cargar a otros.  Y por NO “cargar” a otros, he tenido muchos choque sociales al topar de frente “las roscas”, “los grupitos” y las pendejaditas que si bien es cierto nacen en la infancia-adolescencia, tal parece que el ser humano  JAMÁS madura.   Menos en una sociedad que, como ya he mencionado antes, genera seres incompletos, niños crecidos que después tilda de “adultos” por el sólo hecho de que orgánicamente pueden  “tener relaciones sexuales”.   Es decir, el individuo no se termina de formar como SER, como INDIVIDUO, cuando ya la sociedad los empotra en roles prematuros, o esquemas de MASA (ver mi artículo  ¿Encarcelar al padre o a la familia?).   Trayendo como consecuencia, problemas más graves del espectro adulto como la discriminación, intolerancia, segregación, guerras, exterminios  etc.  Como no me inquietan los grupos, casi siempre he tenido la oportunidad de sufrir sus embates en directo, teniendo así la oportunidad de observarlos o analizarlos desde lejos, desde la privilegiada posición de “ente externo”.  He notado que efectivamente, los grupos se forman en su mayoría de personas débiles en algún aspecto (casi siempre lo que genera la unión del grupo) dirigidos por una persona, o un muy reducido grupo de personas, apenas un poco más parlantes o  agresivas que el resto, a los que mal llaman “líderes”.  No necesariamente los más preparados, ni los más fuertes, ni los más sabios, ni  los más experimentados, ni los más aptos, como dictaría la lógica-naturaleza.  Aún más recientemente, he notado que los grupos humanos son encabezados por personas cuya capacidad principal es “ser más atrayente”, no necesariamente más substancial (populismo).  Lo cual es terriblemente favorable a una sociedad  obsesionada con la producción, que enriquece a unos menos, masificando-explotando a muchos.  La individualidad atenta contra el esquema social de máxima productividad, mediante el cual los pequeños poderes dominantes del mundo, mantienen secuestrada al gran resto humano.


Muchas veces, el líder de la “manda”  humana, por llamarlo de una forma acorde, es una persona igual o más insegura al promedio del grupo, que requiere mucho mayor reconocimiento o afecto, o quién sabe qué, que los demás del grupo.  Repito, es lo que yo pienso y he observado, puede que esté muy equivocado, porque no tengo estudios humanos “conductuales” ni nada por el estilo.  De cualquier forma, éste líder, que en cierto modo es un imán humano, de personas socialmente deformadas o incompletas como él mismo, crea lo que yo denomino una asociación de conveniencia y muy bajo perfil.  Destinado a saciar su déficit personal, llenar algún vacío o satisfacer su ego con seres de tipo aproximado.  Desde el momento en que esta persona descubre que su rango de atracción es inefectivo para con un espécimen diferente, por así decirlo, lo identifica como una real amenaza a “su liderazgo”, y en consecuencia moviliza al grupo en contra del extraño (de lo cual he hablado y escrito anteriormente).  Pequeñas cuestiones que en su mayoría no llegan a ofender, ni a amenazar la existencia del grupo en sí, pero que por alguna razón afectan al ego del líder.  Cuestiones tan sencillas como “no te plegaste ante mí”, “no me quieres”, “no te parezco gracioso”, “no me produces”  (caprichos, egoísmo y comportamientos infantiles) o peores, desatan linchamientos, guerras, estereotipos, odios viscerales, muertes en masa etc. La masa (el grupo) se convierte en punta de lanza o escudo, contra todo aquel que "desconozca al grupo", o mejor dicho, a su "líder".  Luego viene todo este asunto del culto a la personalidad, leyendas etc.


Con una conducta grupal, que a todas luces parece más primitiva que la de los mismos animales, me extraña mucho no habernos extinguido como especie hace rato.  Pero, tal parece que estuviéramos en vías de lograrlo, sino por cuenta nuestra, por reacción tal vez del mismo planeta.  Porque toda esta contaminación, deforestación y explotación humana, responde al mismo modelo.  Pequeños grupos adinerados (consorcios gigantes) comandando, explotando y esclavizando a las grandes masas humanas.  Tanto así que han ocasionado, no  la reacción de la gran masa manipulada y oprimida, sino la del mismo planeta afectado.  Luego escucho voces pidiéndonos “tolerancia” en aspectos mucho más triviales y divergentes de la vida humana (el homosexualismo, la legalización de las drogas, etc.) pero no así para el que nos ha mantenido vivos como especie: La libertad de pensamiento.  La humanidad  tendrá que tomar una pronta decisión entre  seguir haciéndose más animal, o aceptar la completa responsabilidad  de comportarnos como humanos.  Lo cual jamás lograremos, sin primero aprender a ser INDIVIDUOS. 

Buena pelota !!!!





Dado que este es un sitio web de análisis y crítica, no acostumbro poner notas positivas, ni alegres, tampoco soy bueno relatándolas, ni redactándolas.  Sin embargo, NO TODO PUEDE SER MALO.  No todo puede ser malo para Panamá, por eso  trataré de incluir por semana, uno o más “BREVES”  comentarios, relacionados a eventos “buenos del patio”.

Inicio pues la saga, con el desempeño que ha tenido el equipo panameño, más específicamente de Coclé, en el mundial de pequeñas ligas.  Yo NO SOY aficionado al deporte (mucho menos fuera de mundiales, series finales y Olimpiadas).  Tampoco veo el tan comercializado futbol de la liga española u otro similar.  Sin embargo, vale la pena resaltar la buena ejecución que han tenido los jóvenes beisbolistas.  Y sin ánimos de “salar” el asunto, aquí corto el alago.  A su tiempo, de ser pertinente, explayaré mis felicitaciones.

Debo reconocer que desconozco la trascendencia del equipo panameño en dicha lid, pero hace rato vengo oyendo sobre “buen desempeño” de nuestros pequeños peloteros (no sé si serán los mismos, o serán  otros).  Tampoco voy a profundizar en el tema, sin embargo, me parece curioso que, pese a que estos muchachitos (u otros) han venido sobresaliendo, la mayor atención sigue enfocada al futbol nacional.  Si no me equivoco, históricamente el beisbol nos ha dado más glorias que el futbol, tal vez por ser un deporte que presenta mayores posibilidades individuales.  Ya he dicho que Panamá, salvo honrosas excepciones,  no trabaja muy bien  a nivel grupal (social, deportista, musical etc.) 


Sin embargo, parece que el futbol representa en cierta forma, el reflejo de algún tipo de evolución social para el panameño, porque recientemente ha generado  triunfos GRUPALES, que tal vez mañana nos puedan enseñar a “trabajar más en equipo”  como sociedad, o como pueblo.  Ya vimos el rendimiento panameño en las olimpiadas, y dejé por sentado que tampoco tenemos moral para criticarlos (ver mi artículo El milagro de Saladino ) porque no hemos hecho lo suficiente para que nuestra realidad olímpica sea otra.  Pero, ya que tenemos mayor tradición de éxitos en el Beisbol, y los seguimos teniendo, ¿Por qué no invertir más en ello?. 

Igual que en el boxeo, o en otras tantas disciplinas (aparte del deporte, como la música) en la que generemos naturalmente, un buen espectro de posibilidades de éxito. Pudieran ayudar también, la empresa privada y el gobierno.  Si bien la empresa privada no fuera tan “egoísta”, por no decir "hambrienta”, y los gobiernos tan...

Que Dios allane el camino de estos jóvenes deportistas, y todos aquellos que quieran encarnar motivos de gloria para Panamá. Amén.

viernes, 17 de agosto de 2012

¿Cultura de servicio, o del servicio?


Panamá, como cualquier otro de los tantos países consumistas, subdesarrollado, de pobre industria,  con tendencia marcada a la importación, cuyos gobernantes practican el capitalismo salvaje indiscriminadamente, vive de fantasías en muchos de nuestros aspectos sociales.   Luego está el nefasto sistema de crédito, que se ha popularizado en los últimos años, haciendo al pobre más pobre y más esclavo del rico.  Tampoco  podría dejar por fuera  la pobrísima  cultura de deservicio, únicamente orientada al que paga más o da mejores propinas (si acaso).  Por eso me da harta risa el ciclo de vida atropellado en el que nos hemos metido, producto de la inversión foránea (acostumbrada a operar otras densidades poblacionales).  El panameño general, lento en su naturaleza, hostil, algo inculto pero de alguna forma sabio, ha tenido que adaptarse “a los rápidos” de la corriente de producción moderna, tal vez surfeando sobre una ola de tecnología mayor a sus capacidades monetarias, personales, profesionales, de conocimiento o entrenamiento.  Y en eso nace un espectro híbrido de  “la cultura corporativa”, mal copiada de los grandes países, jamás ambientada al trópico, pero “que hay que seguir” (aunque nadie sepa, ni se atreva a preguntar por qué).  Y empiezan las ridículas propagandas “corporativas” de yates o mansiones, y a lo interno empresarial aquellos patéticos seminarios de atención al cliente, que terminan pudriéndose en el fondo de las burocracias más aberrantes. Toda una publicidad, una pantomima, una mueca que sugiere grandes empresas, sostenidas por miles de esclavos mal tratados y sub pagados, pero llenos (por no decir preñados) de talleres de cuerda, cursos de motivación, inducción, liderazgo, servicio, bla, bla, bla.  Apoyados por literaturas baratas de farmacia o supermercado, sobre “el positivismo”, “la palabra”, “hágase rico”, “sea su propio jefe”, bla, bla, bla.



Me preocupa que nuestra sociedad irrespete, subvalore y denigre a sus mayores (y menores) en lugar de respetarlos, porque son viejos, no son estéticos, son lentos y en lugar de producir más, le  tienden a “estorbar”.  Una sociedad joven pero esclava e imitadora, que ignora algo fundamental de sus peores piezas de colección: los ancianos, ignorando toda su experiencia y sabiduría asociada.  Como dice el refrán que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, vivimos en un mundo de personas “angelicales” y cada vez más estúpidas.  Hemos cedido nuestra capacidad de pensar, para que los artefactos eléctricos lo hagan por nosotros.  Una vida más cómoda, y obtusa.  Luego, es mejor esconder a nuestros ancianos en asilos, o a lo interno de nuestras casas, porque ellos constituyen alguna forma de vida, que no puede ser  digitalizada en facebook.  Y estar fuera de la red social, es peligroso...  Pero los viejos enseñan cosas valiosas, como por ejemplo, a trabajar por lo que se quiere.  A luchar, a esforzarse y no obtener las cosas “gratis”, o que no le corresponden.  Y tampoco son todos los viejos, porque los hubo quienes implantaron el “juega vivo” generacionalmente en Panamá, y esos viejos de ahora, no fueron mejores jóvenes.  Pero en fin, los otros nos enseñaron a valorar el esfuerzo, a trabajar por lo que se necesita.  Lo cual contradice los valores de nuestra sociedad, que predica el menor esfuerzo (soportado en la tecnología) la inmediatez (soportada en la tecnología) la mayor producción (soportado en la tecnología y el sistema esclavista-capitalista) el hedonismo y los sobre – derechos (exigir más de lo que realmente ha dado).  Yo critico al sistema de crédito, que le crea el espejismo a la persona, de tener  un dinero que en realidad no tiene, que no ha trabajado aún y que le va a costar mucho más de lo que seguramente vale.  Y así es, vivimos en una sociedad “de conceptos y velocidad” que nos hace creer que somos libres, cuando más profundamente se nos esclaviza. 


Hace unos días voy a una corporación de la cual soy cliente, para poner una queja de uno de los servicios que me presta.  Sucede que es la única compañía en Panamá que presta ese tipo de servicio, lo cual le da todo el espectro de la exclusividad.  Mi facturación, entre todos los servicios no es ni mucha ni poca. En la sucursal espero toda una vida a que me atiendan, y finalmente me recibe una muchachita bastante joven, en un escritorio moderno, detrás de una pantalla de computadora.  La joven, muy hermosa y agradable, me dice que "en sucursal" no pueden resolver el problema, que acuda al callcenter.  Digo, uno busca la sucursal para un mejor arraigo de servicio, pero la sucursal me manda al centro de llamadas.  Para eso hubiera llamado desde mi casa.  Pero en fin, llamo.  Escucho un cerro de propagandas, sigo las instrucciones, marco varias teclas y nada.  En el proceso, me atiende una contestadora automática.  Llamo de nuevo, no hay forma de que un humano me atienda, vuelven las propagandas, vuelvo a teclear y nada.  Se repite el ciclo tres veces más, hasta que por insistencia y metiéndome en la sección de “empresas”, consigo por fin hablar con alguien.  Ese alguien me deja en espera, luego me da otro número de teléfono para que llame.  Llamo al número que me dan, vuelven las propagandas, vuelve el manejo de teclas, hasta que me contesta un sujeto.  El sujeto me deja en la línea, muy amablemente pidiéndome que espere, y me tumba la llamada (no sé cómo, pero lo hace).  Me harto del callcenter, decido probar con Internet, para que me den otro número de teléfono más eficaz tal vez.  En Internet espero a que la operadora esté disponible, y cuando está disponible le escribo (después de llenar varios datos que me identifican).  La operadora no me contesta en varios intentos.  Decido volver al teléfono, marco el último número que me dieron, vuelven las propagandas, vuelve el tecleo, me atiende otro sujeto (no el que tumbó la llamada) le explico todo el caso de nuevo y le pido que no me cierre, que yo espero todo lo que quiera pero que por favor no cierre.  No cierra pero se demora, consulta a supervisores, me da un procedimiento de pruebas, lo ejecuto y nada.  Al final de cuentas me dice “El error es suyo, porque a nosotros nos funciona.  Algo anda mal en su instalación”.  ¿Algo anda mal en mi instalación?, pienso, y recuerdo toda la instalación, nada, absolutamente NADA ha variado.  Reclamo, me enojo y pido que me comunique a su supervisor, me deja esperando y la llamada se cae...  Lo más triste del caso es que el mismo ciclo se repite una y otra vez, ya conozco el procedimiento (también conozco el oprobioso y largo procedimiento para cancelar el servicio).  Pero esta vez me harto y decido ir a dos de los organismos de “protección al consumidor” del estado (que sólo parecen funcionar al revés,  “defendiendo”, por no decir blindando,  a las empresas del consumidor). Me tienen varias semanas rebotando entre ellos mientras definen a cuál de los dos corresponde el reclamo (ninguno de los dos estaba claro, por la naturaleza del servicio).  Finalmente uno lo acepta “por insistencia”,  y me dan un grupo de papeles para llenar, y me dice que espere un enorme rato.  ¿Luego que hice?, pues me harté!!!!.  Tremendo reto a mi poca paciencia e iniciativa; ahora estoy probando por otros medios, dándole “vuelta a la caja” quizás.



El mamotreto de cultura corporativa de nuestros países tercermundistas, más específicamente el mercado local panameño, en lugar de facilitarle la vida al cliente, se la hace mucho más difícil (por no decir miserable, considerando las súplicas y el concepto de que “te están haciendo un favor”, sin importar que pagues por el servicio, o que pagues al día).  Por otro lado, el gobierno no protege a nadie. ¿Entonces qué hacemos, o mejor dicho qué hago?... Como clientes no nos queda más que reírnos, cada vez que los vemos ahogarse en su propia  burocracia; y en consecuencia renunciar al servicio en cuestión y a todos los demás.  Desde luego, jamás permitir que nos hablen de cultura de servicio, o peor aún, de cultura “corporativa” en Panamá.  Lo que hay es grandes empresas, esclavizando más empleados por peor salario, rellenándolos de tecnología que ni siquiera saben usar, entorpeciendo el flujo del proceso, para que finalmente maltraten al cliente con su burocracia e ineficiencia olímpica.  No digo que todos los panameños sean así, sin embargo hemos creado una especie de “conciencia” colectiva de intolerancia, hostilidad, egoísmo, juega vivo y sálvese quien pueda entre nosotros mismos, que fácilmente puede apreciarse desde cosas tan simples como el tránsito vehicular, pasando por los ambientes de trabajo y finalmente llegando a los mismos hogares. En consecuencia, sigo con la interrogante: ¿Podrá tener un país cultura de servicio, si sus ciudadanos no le sirven a sus ancianos, a sus niños, ni se sirven entre sí mismos ?. Será conveniente, digo yo, que sigamos pensando que sí…

jueves, 16 de agosto de 2012

Cuando nos opusimos a la ampliación del canal, lo dijimos…

Cuando nos opusimos a la ampliación del canal, lo dijimos.  Lo dijimos y se nos llamó anti-patrias, malignos, negativos etc.  Pero lo dijimos... El asunto del canal, la otra frontera en otro aspecto...  No sé si ustedes lo sientan así, pero aunque los gringos “salieron” de Panamá, todavía existe una frontera bien marcada entre Panamá y la zona del canal, que no tiene nada que ver con la enmienda De Concini.  Digo “salieron” porque el contacto entre ambos países sigue bastante caliente (no much hot, como dijo aquella) o mejor dicho, fuera del protocolo de la entrega del canal, jamás se ha entibiado siquiera.  La prueba está que los embajadores de dicha potencia, siguen opinando sobre asuntos internos de nuestro país, se reúnen con políticos locales, gobierno, hacen hablar sandeces (much hot) y bailar a nuestras autoridades como Bernie etc.    También digo “salieron” porque ahora como turistas, andan más a la libre y mandones,  que de soldados alternando entre sus bases y los antros, los antros y sus bases.  Sin contar que la zona del canal se ha vuelto no del pueblo que luchó por ella, sino de los extranjeros que han podido pagarla, convirtiéndose en tremenda zona exclusiva que no parece parte del país.  E inclusive, el mismo panameño todavía mantiene respeto de índole “gold roll” hacia el lugar.


Cuando sugirieron la ampliación del canal, yo me opuse.  No por oponerme al proyecto en sí, ni a ninguna otra obra que represente progreso al país, sino porque las dichosas “obras” en Panamá sólo hacen que un grupo reducido se enriquezca más y el resto terminémosla pagando.  Yo me opongo a las “obras” en Panamá porque mientras un grupo de gallinazos “elite” continúa enriqueciéndose de ellas, los problemas reales de los ciudadanos empeora, porque el dinero se mal invierte indirectamente en todas estas obras, para que rebote en los bolsillos de los mismos de siempre.  Y todos los gobiernos que hemos tenido “han hecho obras”, porque las “obras” no comenzaron en éste, ni terminarán en éste gobierno.  También me opuse a la ampliación del canal, porque vi un efecto colateral peligroso, es decir, una mega-deuda mucho mayor a la estimada,  para beneficiar a la hermana creída de “la comisión del canal”, que todos sus “hermanos pobres”  íbamos a terminar pagando cuando la ampliación quedase en sobre-costo y a medio palo.  Curiosamente, hace unos días el principal consorcio (extranjero) encargado del proyecto presentó un reclamo por casi seiscientos millones de dólares, entre otras cosas por “los excesos de lluvia” y “las constantes huelgas”.  Anunciando por el mismo lado, un atraso en la entrega de la obra, por aproximadamente seis meses.  ¿No estábamos tan lejos de la realidad, cuando en aquel entonces nos negamos a la obra?...


Eso me recuerda mucho a la película “Señales”, de Mel Gibson, en la que unos malvados pero estúpidos extraterrestres invadieron la tierra después de muchos años de estudio, y al final tuvieron que retirarse porque: “1-El agua les hacía daño…es decir, el planeta tierra tiene gran parte de su superficie envuelta en agua, 2-No sabían abrir una puerta”.  Está bien, era una película de ciencia ficción muy buena pero, hey, ¿Dónde quedó la verosimilitud?, para eso era mejor ver “Félix el Gato”.  ¿Este consorcio extranjero, enorme, encabeza la ampliación del Canal de Panamá  (proyecto temerario Norteamericano, que hizo fracasar a los Franceses) no sabiendo que en Panamá llueve la mayor parte del año???.  Eso me crea una terrible suspicacia y me pone a dudar seriamente sobre la calidad de la entrega final, con todo y que ahora abren nuevos miradores para “ver los avances de la ampliación”.  ¿Y encima de todo tienen el coraje de reclamar por más de medio billón de dólares???.  Esas cosas sólo ocurren en Panamá. ¡Qué excusa más insubstancial!, por no decir PENDEJA. ¿Pero qué dicen los que en aquel entonces avalaron el proyecto?...  Lo otro, las huelgas, ¿Acaso ellos no pudieron llevar sus problemas laborales de una forma eficiente, de modo que no se les demorará el asunto medio año más??? ¿Quién es el empleador? ¿Quién es el responsable? ¿Por qué no hablaron con la ministra de educación, para que les dijera cómo cada vez cierra un año escolar, por encima de cuantas huelgas les hagan los maestros? ¿Y encima de todo tienen el coraje de reclamar por más de medio billón de dólares???.  ¿No que en Panamá no había “la mano de obra calificada” para terminar la obra a tiempo?...y ahora resulta que “la mano de obra calificada” pide medio billón y medio año más. 


Digo, que esas cosas sólo ocurren en Panamá, refiriéndome también a “la transacción de los corredores”, aquel MEGA-CONGUEO.  Jamás he entendido por qué este gobierno, que es tan fiero para con los nacionales, es tan manso para con los extranjeros. ¿Será porque ellos siempre serán extranjeros (favor ver mi artículo Ellos siempre serán extranjeros ), y a los panameños nos ven como esclavos en nuestra propia casa ???.. Si los norteamericanos hubieran querido ampliar el canal, no hubieran contratado un “consorcio extranjero” para hacerlo.  Pero, en el supuesto de haberlo hecho, ¿Acaso estos sujetos le hubieran salido con esta clase de excusas? , yo no creo.  De cualquier forma, las autoridades del canal en aquel entonces, han exigido al consorcio entregar la obra en el tiempo estipulado.  ¡Bien!,  ¿Pero acaso piensan pagarles el medio billón que reclaman ??? ¿Acaso aquí no atañe que el estado panameño demande y pida ser indemnizado por incumplimiento de contrato o algo por el estilo?.  Es absolutamente terrible la forma en que el pueblo panameño permite que jueguen con su dinero, sangre y todo lo demás.

miércoles, 15 de agosto de 2012

El colmo de la alienación ciudadana


Yo quisiera saber si en Panamá no tenemos suficientes personajes nefastos, actualmente o en nuestro pasado, de los cuales pudiéramos “hacer una novela”.  Digo personajes nefastos,  porque tal parece que lo único que le interesa a algunas televisoras es explotar lo malo y los anti valores.  Sería mucho pedirles a los medios, que hicieran una miniserie de Irving Saladino, o algo diferente a destrozarlo por fallar en las olimpiadas???.  Porque a ellos no les vende lo bueno, si no hay algo malo, turbio, miserable, desgraciado o trágico de lo que puedan parasitar o  lucrar, ocasionalmente autoproclamándose héroes de la causa.  La ideología (misión y visión) de nuestros medios de comunicación sólo se exhibe en la crónica roja o amarilla que nos salpican a diario, el bochinche pagado y de bajo calibre que llaman noticias, novelas tumorales y patéticos programas humorísticos que explotan la chabacanería, vulgaridad y homosexualismo.   Pero ya es el colmo que importe también, la porquería de otros países.  No soy partidario de las novelas, porque desnutren al intelecto y la creatividad humana, además las considero involutivas. Sin contar el  hecho de que para considerarse “éxito”,  tienen que explotar algo sexual (de preferencia aberrante) malo, violento  o  psicológica/mental/emocionalmente asqueroso.



Esta terrible invasión mediática que estamos viviendo, nos entierra aún más en la miseria y los anti valores de aquellos países, que de forma maligna, han sabido exportar lo peor de sus sociedades.  Y el panameño lo recibe de buena gana, como si fuera tremenda gracia, dentro de sus hogares, en horario familiar inclusive. ¡Hay que ver hasta dónde llega nuestra ingenuidad, comodidad o pendejada!, digo, tan “vivos”  que decimos ser y nos creemos para con los nacionales… pero aceptamos de buena gana, cualquier “cosa” que venga del extranjero, ¿No?.  Porque la dichosa “auto regulación” no regula a nadie, y aquí los medios hacen lo que les viene en gana, so pretexto de la  “libertad de expresión”.  ¿Y qué con el derecho individual a no ser constantemente contaminado con material tan humanamente tóxico?.  Porque en Panamá se confunde mucho  “la libertad de opinión”, con monopolizar la opinión.  Pero bien, fuera de todo esto y del ambiente viciado, virulento y enlatado de ciertos medios de comunicación panameños, ¿Qué modelo nos venden estas dichosas telenovelas?.  Una mujer semi o totalmente prostituida (como símbolo carnal, para la obtención de poder, control o lucro) o ser un capo… ¡Qué gracia!.



¿Será porque les sale más barato comprarlas a otros países, que producirlas localmente?.  Sin embargo, nuestros aspectos positivos, como la historia de Durán y la película que le van a hacer,  sólo llegan a la pantalla grande gracias a la iniciativa, esfuerzo e intervención de extranjeros.  Aunque, en ese caso, para ser justos, recuerdo bien una producción nacional muy buena que le hicieron al cholo,  hace ya un buen par de años, pero ¿Y qué más?... ¿Qué pasa con nuestros actores, el esfuerzo local, los valores del terruño? ¿Se quedaron en la noche, el chance, cuentos de la tulivieja y picardías????.  Ahora bien, cualquier persona que se respete a sí misma, o tenga alguna dote apreciable de substancia gris, podría ver una de estas telenovelas estableciendo la diferencia clara entre ficción burda y realidad obscena (o viceversa).  Pero a mí me preocupa toda esa gran masa de ciudadanos incompletos (ver artículo Encarcelar al padre o a la familia ) que se dicen adultos, adolescentes, o niños expuestos voluntaria e involuntariamente a este material.  Esa mujer adulta que se endeuda aún más, para ponerse nalgas o tetas porque lo vio en la novela.  O las jovencitas que crezcan prostituyéndose en el intento de ser como la villana, la diva, o la protagonista de la novela.  O el joven que se vuelva maleante, o el maleante que se vuelva más maleante, porque él quiere ser más “malo” que tal o cual capo de la televisión. Y si a esto sumamos el pésimo ejemplo, la mediocridad y el poco importa de nuestras grises autoridades, la corrupción etc. …pues cabría hacerse la pregunta: ¿Qué es peor, o qué es menos malo, la novela o nuestra realidad?


Y entre tanto yo sigo preguntándome, dado que no soy sociólogo,  ¿Para qué una pinche telenovela? ¿Cuál es la necesidad del panameño común, para con este tipo de material?.  Si gracias a la mediocridad (ver artículo Mediocridad en éxtasis, apatía e inacción de nuestras autoridades (que curiosamente han planteado un incremento monetario en el presupuesto del año que viene) no necesitamos de una novela o un televisor con tercera dimensión, para “contemplar” el terror del narcotráfico internacional en nuestro patio.  Cada vez son más frecuentes los casos de abaleados, mutilados, ajusticiados, y regatas de la muerte que involucra al narcotráfico, en áreas públicas, a hora temprana, frente a nuestros organismos de seguridad, como si nada.  Organismos de seguridad completamente reactivos, que al parecer están más pendientes de figurar en los medios y reprimir manifestantes, que de mantener limpia la casa.  Viéndolo así, para ser honestos, ¿Por qué el panameño quiere ver a los capos por televisión, si a cada rato salen en las noticias de último momento, en vivo y en directo?.  O será que nos gusta que el extranjero nos presente su realidad, su pasado o futuro en la pantalla de un televisor, para no tener que ver lo que se nos viene de frente...  No tener que ver lo que se nos viene de frente, hasta que nos afecte.  Eso es el colmo de la evasión, de la alienación ciudadana.  Yo diría que ver una cosa así por televisión, viniendo de telenovelas y considerando el alto grado de adaptación-conformismo panameño, más que alertarnos y ponernos a la defensiva, nos dispondría a la resignación derrotista, o aún peor, a la imitación.

Solo y derrotado



Dado que, como ser humano tiendo a creer que tengo la única verdad siempre (por equivocación natural durante  la generación del pensamiento compuesto, el esfuerzo intelectual, tiempo y dedicación que me tomo en ello) he desarrollado la disciplina de  contemplar diferentes puntos de vista y contradecir mis “hipótesis” con argumentos opuestos, o “posibles” opuestos.  Mi objetivo no es opinar por opinar, o tener la única razón, sino alcanzar la realidad más profunda,  partiendo de una simple argumentación y los subsiguientes choques de pensamiento (propio o ajeno) que me permitan soltar la perspectiva antropocentrista, ubicándome sobre la tendencia universal definida por el hecho  y sus colaterales. Generando finalmente, una simulación-proyección de acontecimientos lo más certera posible.   Sin embargo, la trascendencia de la política panameña  (más en este periodo) a veces no permite circunscribirla a un esquema de razonamiento científico o estructurado, porque no pocas veces (más en este periodo) obedece a patrones incoherentes y demasiado aleatorios. Por ejemplo, la vez pasada leí en un periódico local, que el presidente afirma que “tienen que salir nuevas figuras para el 2014”… ¿Qué debo entender de eso? ¿Será que se cansó de la política?.  No sé, pero me parece bastante insensato de su parte, aspirar a un futuro político para Cambio Democrático, partiendo de un presente nacional tan siniestro como caótico y difícil.  He contemplado las diferentes formas en que Cambio Democrático pudiera mantenerse después de la debacle política de su fundador en el 2014.  Y sólo existe una forma a través de la cual ellos podrían repetir en el poder, mas no así trascender como fuerza política permanente en el país.   Por lo demás, Cambio Democrático, a mi parecer no tiene futuro político después del 2014, sin importar lo que se diga o se haga.



¿Por qué hablo de la debacle política de su fundador en el 2014, y no la de Cambio Democrático?, porque hasta el momento parece que Cambio Democrático es su fundador y su fundador es Cambio Democrático. Las demás “figuras importantes” de dicho colectivo, parecieran carecer de substancia política propia (como parásitos oportunistas, que van de un lado a otro).  Personas con trascendencia de marioneta, cuyas imágenes dañan más de lo que favorecen al partido.  Tal vez de allí venga la oprobiosa necesidad de sacar “nuevas figuras”.  Sin embargo, parece que el presidente no comprende que “sacar nuevas figuras”,  no ocurre como quien saca un conejo del sombrero.  Eso no es magia, sino naturaleza humana, y en Panamá (como en otras tantas partes del mundo) la política es naturaleza humana elevada a un gran exponente negativo.  Semejante aseveración, viniendo de quien viene, me da un poco de risa.   Porque en algo como eso,  veo la naturaleza gubernamental reflejada en todo su esplendor.  Y siento que a veces el ser humano no se equivoca de intención, sino porque, sencillamente no puede pensar de otra forma… Aquí no hablamos de maldad, sino de incapacidad tal vez (como por allí dijeron que “sí se podía meter la pata”). ¿Ahora el presidente quiere buscar nuevas figuras?...esto me recuerda tanto  al metrobús y sus paradas.  ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?.  O mejor dicho: ¿Qué debió ser primero, las paradas o el metrobús?  ¿La ejecución de la ley o su reglamentación? ¿Crear una estructura partidaria, o crear un líder de partido?


La estrategia política de Cambio Democrático, parece más un grupo de tácticas de guerra, que propiamente una estrategia política.  La estructura política de los partidos, aún en un sistema tan patriarcal como el nuestro, hacen que el partido sobreviva a la caída de su figura principal, claro está, con algún tiempo de por medio.  No manejo bien la historia, pero tengo entendido que Arnulfo Arias heredó algún tipo de estructura política detrás suyo, que le ha permitido al panameñismo/arnulfismo sobrevivir hasta nuestros días.  De igual forma el PRD fue creado con una gran estructura, aún teniendo a su favor la estructura (disciplina) de la guardia nacional; tal vez por eso sobrevivieron a guerras inclusive. Tanto así, que pudiéramos decir que en Panamá triunfar políticamente no es ganar, sino sobrevivir sin “perder tanto”.  También está el asunto de la ideología, que, no siendo politólogo, diría que es el espíritu del cuerpo al que llamamos estructura.  Yo tengo mucha curiosidad de saber con qué estructura, o bajo qué ideología se creó Cambio Democrático.  Pero bueno, digamos que en algún momento tuvo algún tipo de estructura, por lo menos en papel o en el escritorio de alguien.  Para siquiera haber podido inscribirse en el tribunal electoral, tuvieron que haber presentado algún tipo de estructura.  Dicho sea de paso, fue un partido que corrió inclusive para unas elecciones, y se mantuvo después del fracaso. Un partido que en once años de vida, gana las elecciones (circunstancialmente o no) derrotando a las dos fuerzas políticas tradicionales (entonces, sumamente desacreditadas).  Para lo cual, sin haber tenido estructura, ni ideología, ni apoyo popular, habría o que tener muchísima suerte, o muchísimo dinero (y ganas)… para gastar en elecciones fallidas.  Todo esto, bajo ningún concepto contradice mi hipótesis de que el partido giraba y sigue girando alrededor de su principal figura, el fundador.


Ahora bien, desde la última campaña hasta ahora, el presidente se ha encargado de personalizar tanto las cosas, que da toda la impresión de que él sea el partido, y el partido sea él.  Poniendo en duda la estructura de Cambio Democrático y su solidez para soportarlo a él mismo, o sobrevivir sin él.  En lo personal no me convencen esas fiestas tan al estilo “CODEPADI y BATALLONES DE LA DIGNIDAD”  demostrando apoyo.  Ni mucho menos el despliegue rastrero de la tropa de choque, persiguiendo, utilizando campaña sucia, negativa etc. Pero en fin,  asumamos que Cambio Democrático posee una estructura sólida y nutrida.  Como consecuencia lógica, también  asumiríamos que  tuvieron alguna forma ideológica (medio cabello más allá del capricho o las ansias personales de alguien). 


Sin embargo, dando por hecho la existencia de estructura e ideología política, todavía me queda la duda de cómo hicieron los números para finalmente constituirse como partido político.  Lo único que me sirve de referencia en dicha estimación, sería la forma en que Cambio Democrático se  ha “engrosado” recientemente, adoptando a todos esos “oportunistas” saltadores de partidos.  ¿Acaso pudo haber hecho algo similar en el pasado, para capturar sus primeros adherentes?...no me consta.  O simplemente plagiaron el peor  y más tradicional estilo de política la panameña: Bloques, becas, contratos y bolsas de comida… tampoco podría aseverarlo.  Total, ellos se dan golpes de pecho diciendo que no son políticos tradicionales, así que deberíamos descartar cualquier idea al respecto. Asumamos entonces, que no hubo chantaje, premiación, o torcedura de brazo.  Digamos pues,  que todos entraron por el deseo de sumarse al “cambio”. 


Ahora bien, ¿Cómo verían los fundadores de este partido y la personificación de su estructura jerárquica, la unión con Varela, y luego la aceptación de tanto “inmigrante” indeseable?  ¿Cómo verían los miembros naturales de Cambio Democrático, que esos tránsfugas “pesen” más que ellos en el partido? ¿Estarán a punto de saltar?...  No sé si ellos, no sé si todos, pero definitivamente los tránsfugas sí saltarían, y seguirán saltando de partido en partido, por los siglos de los siglos, hasta que el pueblo se los permita.  Luego,  hablando de pueblo, el pueblo no come mochilas, ni becas, ni metro, la cadena de frío jamás funcionó y la canasta básica no para de subir, igual que la inseguridad pública, la gasolina, la KPC, los problemas con los gremios, el agua, la basura, la educación etc.  Yo no creo que el pueblo  les permita una segunda vuelta, esto se ha puesto tan feo, que volverlos a elegir no sería un asunto de estupidez, sino de suicidio. ¿Tendrá algo eso que ver con las reformas al código electoral?...En fin, sin miembros originales, sin miembros importados, sin pueblo que le apoye,  ¿Acaso quedará la figura inicial, la que originó el movimiento, sola y nuevamente derrotada?...no podría asegurarlo, sin embargo, esas cosas ocurren cuando uno trabaja por su cuenta, sin equipo que lo respalde o critique o frene.  Por el momento se vislumbra que si Cambio Democrático queda fuera del poder, el partido regresaría a su masa original, para eventualmente irse extinguiendo.  Aún así,  todavía les queda una carta bajo la manga...que no voy a tratar en este artículo.  Pero bien pudiera adelantar que de utilizarse, este país se volverá un infierno de aquí al 2014...

jueves, 9 de agosto de 2012

¿Amigo de quién?





Lo de amigos de Varella, por encima me parece buena la idea de que se reúnan profesionales de diversas especialidades para presentar propuestas de gestión gubernamental.  Porque presentarían ideas, que tal vez puedan ser discutidas, hasta cuajar un buen plan de gobierno antes del 2014.  Sin embargo,  hay algunas cosas que no me cuadran de todo esto.  Primero que todo, en mi cabeza no embona mucho la idea del profesionalismo y la política juntos en Panamá. ¿Por qué?  Porque en nuestro país la política es tan asquerosa (y posiblemente, en el resto del mundo también) que mancharía cualquier forma de profesionalismo puro.  Además, siempre he tenido la impresión de que el que se mete a político, es porque el cerebro no le dio para otras cosas (sin ofender).  Digamos pues, que si se trata de ser un “buen político”, pues, tal vez la imagen pudiera conciliarme mejor.  Sin embargo, nuestros representantes actuales no dan nada bueno que pensar.  Pero,  si Varela ha reunido a este grupo de profesionales, para darle un enfoque “independiente” a la política… ¿Debería creerle?  ¿Debería creer, que el juicio técnico de estos profesionales se antepondrá a sus intereses políticos, cuando así lo requiera la nación? ¿Un gobierno diferente,  de corte profesional?.  No gracias, ya yo pasé por algo similar.  De hecho, hace poco me vendieron un gobierno “de cambio”, de “corte empresarial”, y ya vimos lo que resultó.  Así que, a mi parecer no debemos mezclar la política con el profesionalismo, por lo menos no en la praxis panameña.




Luego está el asunto de ¿Por qué se llaman “amigos de Varela”?.  Ese nombre me suena a “Independientes por el cambio”, ya por allí, pudiéramos estar hablando de un leve vicio de originalidad.  Además, yo considero que un gobierno no se puede hacer con la intención de “ser amigo de tal o cual persona”.  Lo lamento mucho, pero ese nombre refleja  de raíz  cierta dependencia para con un tercero.  Un gobierno no lo hacen los amigos de nadie, las bandas, círculos, familiares, roscas o clanes.  El culto a la personalidad, es algo que va tan bien con la mentalidad mediocre de la masa abúlica… y parece que nuestros últimos gobiernos han sabido explotar esa figura.  Como si debiéramos esperar a un mesías, cabecilla o caudillo, que nos rescate de nuestros propios defectos personales y sociales.  ¿Por qué los amigos de Varela, y no los amigos de Carlos González, o Petra García, o cualquier otro panameño?.  Con el debido respeto: ¿Quién es Varela, para yo querer ser su amigo?.   Yo sé que es un empresario exitoso, al momento no se le conoce nada turbio, adinerado, respetable, profesional, bien educado, pero nada de eso lo convierte en sujeto de mi admiración.  Yo no admiro a hombres, sólo a Dios.  Cualquier culto o forma de gobierno que se dedique a la admiración de un individuo, no es bueno.



Los pueblos tienen que tomar responsabilidad y conciencia de su propio destino, nombrar a un administrador (presidente) y demás autoridades, como a cualquier otro funcionario público, como cualquier otro empleado más que NOS sirva.   Y no al revés, al que nosotros le sirvamos. Ese problema de interpretación, lo estamos viviendo actualmente con las personas que apoyan al presidente Martinelli.  Cualquiera que no guste de él, es abierta y públicamente considerado por algunas personas,  un enemigo del progreso, el estado  y/o de Panamá. ¿Qué clase de locura es esa?.  Ya nosotros vivimos esa  polarización en los tiempos de los militares, y no fue bueno. Claro que esa actitud va muy de la mano con los pueblos sedentarios, que esperan siempre a que dicho “mesías”, en lugar de salvarlo, mejor lo cargue hasta la salvación.  Así de pronto, se crean los dictadores.  Luego, ¿Podría yo creer que el juicio técnico de estos profesionales, se antepondría a su amistad para con Varela, cuando así lo requiera la nación? ¿Acaso necesitamos otro gobierno más, de amigos y roscas?.  Desde luego que esas personas, no necesariamente formarían parte del gobierno de Varela, caso tal.  Aún así, de cualquier forma, bien pudieran contribuir  a constituirlo.



Por último está la fecha del anuncio.  El grupo surge poco después de que la ex presidenta anunciara sus intenciones de correr por una candidatura dentro del partido.  Hace poco escribía sobre cómo el panameño se ha vuelto reactivo, en muchos aspectos importantes de su vida (favor leer mi artículo   Mediocridad en éxtasis ).  No digo que necesariamente tenga que ser así, sin embargo la cronología crea mucha suspicacia.  Definitivamente, si los Amigos de Varela surgen en reacción a la candidatura de la ex presidenta, nada de eso es políticamente correcto.  Ni siquiera vivencial o personalmente hablando. Para muestras, nuestro actual gobierno.  Nuestro actual gobierno es sumamente reactivo, y demasiado sensitivo a lo que publiquen  los medios de comunicación.  Una condición que, dicho sea de paso, podría considerarse en extremo patológica.  Cada vez que tienen la oportunidad, descalifican  a los medios, sin embargo corren a justificarse delante de ellos. ¿Quién los entiende?.  Es como el hombre que maltrata a su mujer, pero no puede dejarla.  Y ni siquiera reaccionan con buenas acciones, sino con mamotretos de bajo perfil para mantenerles la imagen (el caso de las calles, por ejemplo).  Si estos amigos de Varela se tiran al ruedo como reacción a lo que dijo la ex presidenta,  pues…no vamos bien.  Y eso de que anunciarán próximamente sus medidas, pues, me parece más mediático que otra cosa.  Como en los cines, con los avances de películas.  Y de películas, con el actual gobierno ya quedamos hartos.   Sencillamente, ya hemos tenido doble ración de “lo mismo” y no queremos una tercera.  En consecuencia, yo no creo que Varela necesite más amigos de los que necesita el estado, actualmente.