MASLEIDOS

jueves, 22 de enero de 2015

Mareas políticas y dobles agentes

Ahora resulta que el PRD y el arnulfismo entran en conflicto en la asamblea.  Digo, esa es una noticia que llamaría la atención si se analiza sola en su contexto. Vi la televisión y eso me parece poco menos que un gallinero.  Pero me llama la atención otra cosa.  Últimamente pareciera que las fuerzas que aún apoyan el antiguo gobierno quieren dirigir la atención popular al asunto del canal, y he escuchado a varios hablar de los sobrecostos del canal etc.  Curiosamente, los mismos legisladores que contrariaron al administrador del canal en su presentación en la asamblea, ahora propician conflictos en la asamblea con los panameñistas.  Y aún más extraño es el hecho de que apenas unos meses atrás, esos mismos legisladores se reunían con el expresidente y eventualmente apoyaban de buena gana sus intervenciones y las intervenciones de su partido.
Divide y vencerás.  La figura del presidente depuesto es tan polémica que donde aparece genera conflictos.  No lo conozco personalmente, pero parece que está en su naturaleza política sembrar tempestades y, sobre todo, dividir.  Este asunto del canal me parece extraño también, que quieran ahora sacarlo a la palestra.  Es de todos conocido que hubo acciones del pasado gobierno, por penetrar los interiores del asunto canalero, y de hecho creo que hasta lo lograron parcialmente.  Y viniendo de ellos, pues, tampoco creo que hayan planeado “una intervención de buena fe” en el canal. Lo cierto es que, aún depuesta la pasada administración, ahora noto que siguen enfilando cañones en ese sentido ¿Por qué?  Digo yo que cuando alguien está acorralado, para ganar un poco más de tiempo, huir de la presión, esconderse un rato tal vez, la distracción es su mejor arma.  Y qué mayor distracción que un escándalo en el canal.  Es cierto que el canal nos debe muchas explicaciones, pero por qué aprovechar un escándalo tan pequeño (en comparación a los anteriores) para armar semejante escándalo. 
Hay que tener cuidado, el PRD ya no controla sus fichas, los dinosaurios se extinguieron y parece que con ellos el recuerdo de Omar.  El gobierno pasado fue ampliamente mediático, todo lo resolvía con propaganda y distracción, desde sus inicios hasta el final cuando trataron de vendernos aquel personaje soso, que ya ni suena ni truena, gracias a Dios.  Ellos saben de ardides, distracciones y publicidad.  Resulta coyunturalmente provechoso, que ahora se activen legisladores del PRD tratando de hacer un escándalo político en torno al canal o creando separación en el arnulfismo y el PRD, cuando el expresidente está siendo sitiado y paulatinamente acorralado.  Tan acorralado que se contradijo en las versiones del aparato espía, según tengo entendido.  Yo le recomendaría al actual gobierno que actúe con un poco más de premura y firmeza, pero con seguridad jurídica, sobre las fichas del antiguo gobierno que siguen creando mareas para pasar desapercibidos. 
El tiempo es un factor clave cuando hablamos de supervivencia, y si ellos se demoran demasiado, la víctima podría convertírseles en victimario.  El pacto de gobernabilidad funcionaría mejor sin dobles agentes del PRD, pero nada de esto va a terminar, hasta que decidan agarrar al toro (sin alusiones políticas) por los cuernos, pronto y como es debido, sin coyunturas ni resquicios, ni vulnerabilidades legales.  Aprovechen el apoyo popular, y que la administración de justicia hacia los corruptos del pasado gobierno no quede como “el ahorro de la canasta básica”, o el lío del transporte en el pasado gobierno (que se gastó cinco años en excusas y no resolvió un carajo)

Algo tan sencillo como el tranque

Gobierno que resuelva en definitiva el tránsito, será un gobierno que podrá catalogarse de apto, tal vez.  Digo tal vez, porque este pequeño país no deja de darnos sorpresas demasiado grandes, a veces positivas y otras negativas.  El gobierno anterior hizo el amague, pero quedó en escándalos de corrupción y sobrecostos.  No sé si algo tendrán que ver las petroleras, las estaciones de gas, la mala fe, la incapacidad de los gobiernos, lo cierto es que no acepto excusas mediocres. Y no las acepto porque sencillamente Panamá es un país muy pequeño, y si este o cualquier otro gobierno, no puede dar al traste el problema del tranque, entonces no sirve.  Dado que, quien no sirve a lo pequeño tampoco servirá a lo grande.
Cada vez que sube un nuevo gobierno, hace  el intento de engañarnos al respecto.  Pero me preocupa que en el actual no veo ni siquiera eso, las ganas de engañarnos nuevamente.  Está muy bien todo lo que están haciendo con la justicia y la corrupción, ¡Excelente!  Tampoco estoy en labor  de criticar a quien quiera hacer algo con pie firme y seguro,  pero ¿Por qué será que los planteamientos políticos para resolver al pueblo jamás funcionan?  Sólo dan subsidios, que alivian sin resolver.  Tampoco enseñan a resolverlos, ni le dan herramientas a las personas para que se autogestionen y los resuelvan ellos mismos.  Es que por allí va el asunto, en “la enseñanza”, punto clave en la evolución social.  Ya sabemos que la pasada ministra, está siendo acusada por serias razones.  Y si la ministra de educación, el ministro de desarrollo social y el director del proyecto de ayuda nacional están envueltos en líos de corrupción… ¿Qué fueron a hacer al gobierno? Aparte de la lesión al erario, también deberían juzgarlos por daño social y moral masivo. A estas alturas, y con todo lo que estamos viendo, el escarnio público debería ser evidente, sin embargo, al común de los panameños parece no importarle.
El ciudadano panameño parece no tener claro lo que significa “calidad de vida”, porque jamás nos la han dado, ni nos la enseñan siquiera. Este país, desde su concepción como república o quizás antes, ha existido gracias a un pueblo sometido, por no decir casi totalmente entregado, al influjo extranjero, y a un par de terratenientes locales que nos manejan como si fuéramos esclavos.  Pero el común nacional no sabe, ni entiende, ni ha tenido calidad de vida, ni ahora ni ancestralmente.  E igual que los indios en la conquista, hemos vivido cambiando el oro de nuestras existencias, por los espejitos de los corruptos.
 Más recientemente, confundimos lo que es tener calidad de vida, con tener chucherías electrónicas, y eso es culturalmente peor.  Porque queremos paliar los efectos de la eterna esclavitud (a la que nos someten los ricos y poderosos del país, o nos somete nuestra propia pereza e ignorancia) con un teléfono celular, un televisor inteligente, televisión por cable, computadora, internet etc. Pero de qué nos sirven esas cosas  si el tranque (la basura, el agua, la inseguridad, la salud, el costo de la vida y el desempleo) nos consumen el resto de la vida, con malignidad y virulencia.  Hay que tener claro lo que significa el concepto calidad de vida, que yo resumo en comer mejor, dormir mejor, vivir más seguro y tranquilo. Ninguna de esas cosas nos la han podido dar los gobiernos de la nueva democracia, por estar entregados a corrientes extranjeras, acelerando y vendiendo la vida de sus pueblos a niveles casi insufribles.   
Falta intención de mejorar las cosas, más allá del patio limoso en el que terminan discutiendo todo, producto de la incapacidad y lo estrecho de sus mentes, proclives a corromperse y violentarse con extrema facilidad.  ¿Por qué no sencillamente, compran unos drones (vehículo aéreo no tripulado controlado de forma remota) y los ponen a recorrer la ciudad en las horas críticas, creando un centro de vigilancia y coordinación en algún lugar céntrico, e inspectores y guardias en los puntos de saturación masiva? En Panamá estamos acostumbrados a analizar los problemas, y de igual forma resolverlos, por fracciones y casi siempre desde un plano inferior. Para evaluar y destrancar al tránsito se requiere una visión global, aérea, y una dirección en tierra coordinada, sincronizada, eso es todo.    
¡Pero no! nada de eso se les ocurre, porque aquí los drones los utilizan las televisoras para crear más morbo y bochinche en sus noticieros.  Utilizan la tecnología para comodidad, pereza y vanidad social, pero no están capacitados para utilizarla resolviendo los problemas, porque ni siquiera la entienden, luego, cómo la manejarían, o peor aún cómo la aplicarían efectivamente.  Por eso es que aquí meten computadoras y sistemas en un lugar, para resolver nada y finalmente poner más lentos los procesos, o empeorar cualquier problema.  Porque no existe la capacidad de dirección, ni el orden, ni la disciplina, ni se entiende la tecnología, ni mucho menos se produce, sólo quieren utilizarla en su capacidad menos productiva para luego descartarla cada tres años
Somos cuatro millones de personas en el país, de a suerte.  De los cuales, a mal cálculo sólo puede haber un millón circulando en horas críticas (a lo sumo)  Que las calles no sean grandes y todo esté concentrado en un mismo punto, no es excusa.  La solución no debería ser tan complicada.  Sólo basta un poco de ánimo, cerebro y honradez.  NO construir cosas, como desesperado, para declarar sobrecostos extraños y hacer nuevos millonarios.  Ni cambiar la flota de buses por una con aire acondicionado, mala e insuficiente.  NO, aquí sólo falta voluntad; pero, si el mismo pueblo ni siquiera la tiene…

martes, 20 de enero de 2015

No se puede llamar abuso a la justicia

El papel de víctima hay que saberlo actuar, sino, sencillamente se termina haciendo el ridículo.  Entendiendo que una cosa es actuar, y la otra sobre actuar.  Las últimas dos semanas, he observado en las noticias lo que se podría denominar “La defensa del cambio”. Pero pregunto, ¿Se podrá alguien defender cuando salen pruebas en su contra por todos lados?  Acaso ellos no entienden aquello que dice “cualquier cosa que diga, podrá ser utilizada en su contra en un tribunal”, o mejor, “tiene derecho a permanecer callado”  Porque si no lo entienden, o no quieren entenderlo, alguien debería explicárselos.
 
Si yo fuera de su conglomerado político, y viendo cómo están las cosas, sería un poco más inteligente. Por sentido común y un poco de vergüenza, guardaría silencio mientras elaboro una defensa más sesuda y menos mediática.  Sin embargo, esa es otra lección que el gobierno del cambio jamás pudo aprender.  Dejar la propaganda a un lado y enfocar los problemas desde la realidad de los acontecimientos.  Pareciera que, estando metidos en tremendo lío, sólo intentan agruparse alrededor de una obra de teatro sobreactuada, porque el papel de víctima no les va. Es como la arena movediza, mientras más se muevan, más se hunden.
Quienes tuvimos la oportunidad de analizar el modo en que operaba el cambio, nos dimos cuenta que siempre practicaban una escalada mediática y alineada.  Ahora la línea es la de “somos víctimas”.  Primero fue la familia del policía (agente o militar) clamando por su pariente desaparecido en televisión, planteando un panorama de persecución por parte del gobierno.  Luego fue el mismo expresidente, por televisión, que alegaba persecución.  Ahora sale el partido, reforzando la tesis de que están siendo perseguidos.  ¿Sin embargo, lo están?  ¿Se puede llamar persecución al intento de hacer justicia en Panamá? ¡Esto es patético! 
Cuando era pequeño vi como dos militares de antaño, atrapaban a un maleante.  Recuerdo que lo tenían contra el piso, amedrentándolo con los toletes.  En la mente de un niño, no compagina bien el hecho de ver a tres adultos peleando de esa forma, y uno de ellos tirado en el piso gritando como si fuera víctima.  Entonces alguien me dijo que no me asustara por eso, que el ladrón sólo estaba haciendo teatro para que no se lo llevaran preso, alegando abuso policial.  También me explicaron, que así como lo veía llorando en el piso, ese mismo ladrón, a la hora de abusar a ancianos, mujeres y niños lo hacía como lobo tras oveja, sin asco y sin misericordia.  Que no sintiera pena por él, porque estaba fingiendo y dentro de su ficción sólo ocultaba su verdadera naturaleza delictiva y socialmente depredadora.
En Cambio Democrático hay mucha gente decente y preparada.  Muchas personas buenas decidieron apoyar la causa del cambio en un momento de sus vidas, hasta que el cambio cambió para peor, para el mal colectivo de los ciudadanos.  Cuando nos enredaron la vida con tranques y transporte que no servía, nos sobre endeudaron, encarecieron todo, llenaron a Panamá de extranjeros y empezaron a perseguir a todo el mundo.  Ahora resulta que además nos espiaban y posiblemente hasta nos robaban.  ¿El asunto de pagar cualquier cosa y andar con la factura en el bolsillo para evitar la multa, lo de las impresoras fiscales (por mencionar sólo dos) acaso no fueron actos de persecución hacia toda la ciudadanía? 
 
No sé si el expresidente haya perdido la memoria o qué, pero aquí todo era rofeadera, amenazas e insultos.  Esto se convirtió en una lucha en aguas negras, y todavía no salimos de eso.  Ellos propiciaron un ambiente de matones, de acoso, insulto, sobresalto y amedrentamiento en el país, haciendo ver (inclusive internacionalmente) que los panameños éramos estúpidos, bochinchosos y vulgares.  Aquí le sacaban los trapos sucios a la gente en media calle, y te amenazaban con que tenían más y peor información.  Y si no pensabas de acuerdo a su línea, te convertían en su enemigo inmediatamente, reactivos, volátiles y explosivos. Mucha gente se quejó de persecución fiscal.  El desarrollo de esa forma de gobierno, que yo denomino altamente virulenta, creó un clima de tanta insanidad social, tanto estrés, tanta presión que, sencillamente, el pueblo, con todo y obras, grado de inversión o lo que fuera, le dijo NO al continuismo.  Así de grande fue nuestra desesperación.
Digo, yo no sé si ellos recordarán cómo se vivía en Panamá hasta hace un par de meses atrás.  Mientras su reducido grupo de adláteres veían a este país como a su finca personal, y se paseaban cual terratenientes en sus autos de lujo y luces especiales, alardeando poder, la mayoría del país sufría sus continuos y terribles abusos.  Sin embargo ahora, que su cada vez más reducido grupo, se ve amenazado, hablan de abuso. ¿Habrase visto..., abuso?  ¡No, que va!  Llamar abuso a la justicia, es algo terriblemente ridículo y patético.

viernes, 16 de enero de 2015

El presidente no tiene quien le crea

Parafraseando la obra “El coronel no tiene quien le escriba” y sin ánimo de ofender la memoria del gran Gabriel García Márquez.  Hoy vuelve a repetir que no ha robado.  Se supone que al decirlo de esa manera tan procaz, y como siempre chabacana, debemos creerle. Tal vez él crea que las obscenidades, aunque sean importadas, dan mayor credibilidad a lo que habla ¡Tremendo error! Pensar que los panameños, todos, apreciamos la vulgaridad.  Pero esa fue otra cosa que el señor no pudo aprender en cinco años sobre los panameños, peor aún, habiéndole demostrado un voto por la decencia el pasado Mayo ¿Y aún así no entiende?...
La otra cosa que el hombre no aprende es que las funciones se delegan, la responsabilidad no. Me extraña, y me pone a pensar mucho, que aún siendo la cabeza de negocios tan fructíferos, aún no entienda esto, que es principio básico de administración. Bueno, digamos que no sabe de administración pública, aunque no era su primer cargo en el gobierno  ¿Pero acaso su gobierno no tuvo corte empresarial?  Debería saber que la responsabilidad no se delega.  Si él no robó, y se está discutiendo que sus subalternos sí pudieron haber robado, no puede evadirse totalmente de la responsabilidad.  Todo rol de mando, en la privada y la pública, lleva intrínseca la función de supervisión.  Si él no supervisó, ni supervisó a los que supervisaban, entonces quién iba a hacerlo. ¿La contralora, la procuradora, el chapulín colorado? 
Ahora aparece con ese papel de víctima agresiva, a juzgar por cómo se defiende y las palabras sucias y lo demás… ¿Y así espera que le creamos?  Analizando su discurso, con tristeza veo que es más de lo mismo.  Echando un poco para atrás, recordando el estilo de defensa de sus gladiadores, cada vez que alguien argumentaba en su contra, recibía insultos a granel.  Y eso fue exactamente lo que hizo hoy, insultar al actual presidente, como si eso le diera mayor crédito.  ¿Tendrá eso sentido, defenderse ofendiendo? ¿Qué aún no entiende que este pueblo ya no cree en insultos sino en pruebas?
Mi recomendación, es bastante sencilla.  Si quiere que le crean, necesita aprender a escuchar, y no rodearse de gente que sólo le dicen lo que quiere oír.  El pueblo aprendió, ahora le toca a él aprender a escuchar al pueblo, y el pueblo CLAMA JUSTICIA.  Nosotros queríamos una mejor calidad de vida, no MEGA CORRUPCIÓN con MEGA OBRAS, que nos MEGA ENDEUDARON y nos MEGA COMPLICARON la existencia, encareciéndonos la vida y llenando el país de extranjeros. Si hubiera escuchado al pueblo antes, el pueblo lo hubiera escuchado ahora. El pueblo le hubiera creído, si él hubiera creído primero en el pueblo.  Pero no, hizo exactamente lo contrario: Coleccionar dossieres.

 

 

martes, 15 de julio de 2014

Sólo falta voluntad



Los medios han hecho fiesta, armando otro bochinche de patio limoso y haladera de greñas. Hacer público el dinero del  que uno cuenta, en este país repleto de extranjeros secuestradores, clonadores y maleantes locales (de todos los perfiles) es absurdo.  Por razones humanas, debería considerarse un asunto de alta peligrosidad.  Pero insisten en el tema, como por venganza, morbo o quién sabe qué. Sin estar a favor del que pudo haberse rebuscado en el gobierno pasado, yo considero que la declaración debe hacerse en privado.  Fuera de la demagogia, los discursos de barricada, las actitudes triunfalistas y la mera rabia, declarar los bienes propios es un asunto de seguridad personal y familiar.  Lo cual tampoco implica no investigar.

¿Qué Endara lo hizo?... argumento a destiempo e inaplicable.  El tiempo hace diferencias insoslayables no sólo en las personas, sino en los pueblos también. Cuando Endara, tal vez vivíamos en un país quizás menos violento (recién habiendo sobrevivido a una invasión y a los reductos vandálicos de civiles armados) bajo el apoyo casi directo de las fuerzas armadas norteamericanas.  Que dicho sea de paso, lo brindaron en momentos álgidos de la nueva democracia débil e incipiente.  No como ahora, cuando el secuestro y la criminalidad en todos sus aspectos, parecen haberse globalizado como uno de los negocios más lucrativos del mundo.

¿Debemos esperar algo similar de Martinelli?, como él siempre dijo que “Entran limpios y salen millonarios”. Aunque también dijo que el PARLACEN era “una cueva de ladrones”, y terminó afiliándose en tiempo récord. Peor aún, recordando aquella vez que tuvo que llamar a trece notarios para que le creyeran lo de la reelección, y poco después la ex primera dama terminó siendo la vicepresidenta del continuismo. E inclusive, ya terminando su mandato, avaló una ley para subir la seguridad de los ex presidentes y algunos familiares. Luego, ¿Deberíamos esperar que Martinelli declare públicamente sus bienes, con lo riesgoso que esto significaría en nuestro Panamá violento de hoy? Hay mucha gente que lo querría así, por aquello de que “con la misma vara con que mides y un cuarto más serás medido”...  Pero, honestamente, si lo hace me sorprendería.

¿Yo Varela qué hago?, establezco un colegiado.  Convoco peritos externos (sin vínculos con el gobierno entrante o saliente) en crímenes de alto perfil y peculado.  Le pido a los gremios del país elijan y me manden representantes en: Contabilidad y auditoría, administración pública, jurisprudencia, banca nacional e internacional y economía. Convoco también garantes de las iglesias, universidades y sociedad en general. Todos sin afinidad política, que no hayan ocupado cargos en el gobierno actual o el pasado, ni sus familiares hasta el segundo grado de parentesco sanguíneo o político. Ellos recibirán en PRIVADO y almacenarán en bóveda la declaración de bienes de los funcionarios del gobierno entrante y del saliente que por ley lo requieran. Posteriormente los habilito para que inicien investigación de oficio sobre todos los funcionarios del gobierno saliente, durante dos años. Al término del plazo, disuelvo el colegio llamando a juicio a los que sugiera la investigación.  Lo cual deberá repetir cada nuevo gobierno.


Ahora bien, soñar no cuesta… aunque a veces hasta para soñar se requiere coraje.  Algún día, algún gobierno hará algo similar por el bien de todos nosotros.  Y a partir de entonces, Panamá empezará a ser diferente.  Sólo falta voluntad.

lunes, 14 de julio de 2014

Indolencia, corrupción e injusticia


Mucha gente tiene fe en el gobierno de Varela, yo en lo personal considero que son perezosamente ingenuos, los pobres… Esta “cosa” que pasó en Chitré y el río La Villa, misteriosamente no ha cobrado víctimas fatales aún.  Ni siquiera, aparte de los peces fallecidos, se ha conocido si existen o no enfermos. No, no he escuchado nada al respecto.  La noticia sólo se queda en que “regaron algo en el río”, pero no profundiza, ni siquiera cuestiona la cantidad de enfermos o posibles defunciones.  Entiendo yo que los reporteros reales se internan en las comunidades y viven un poco de la tragedia, mientras estudian a profundidad el caso.  No sólo en viaje de ida y vuelta, para pasear y apuntar tópicos sensacionalistas.  Pero bueno, asumo que en nuestro país gran parte del periodismo es sólo amarillista-rojo, y muy poco investigativo.  Un periodismo insuficiente.

Lo que pasó en ese río, bien pudo pasarnos en Panamá y aquí nadie pregunta: ¿Están las potabilizadoras adecuadas para afrontar un caso de intoxicación o envenenamiento semejante?  El resto de los ciudadanos del país sufre de lo que yo denomino el síndrome del jarabe tóxico.  Mientras se sepa a quiénes mata y en dónde mata, al resto nos importa un carajo. Y el nivel de acción y reacción social, sólo se limita a colectar agua en garrafones. ¡Vaya! Ha de ser que al pueblo sólo le interesa Azuero para ir a carnavalear, y el resto del año, pues…no.  Todos enfocan la culpa y el tópico de la noticia, en el hecho de que “algo se echó en el río”, pero nadie parece ver que la potabilizadora no era lo suficientemente buena, para limpiar el agua de beber o bañarse de los pobladores afectados. ¿Y qué si algo así pasa en Panamá, en la capital?  No que nos envenenen un río, sino que suelten algo en la represa, que luego no puedan filtrar, y de un momento a otro borran gran parte de nuestra población.

¿Habrá justicia? ¿Cómo podrá haber justicia, si ni siquiera se conoce la verdad?  Ahora la excusa es que el nuevo gobierno está recién instalado etc.  ¿Pero acaso podemos confiar en que ya instalados se sepa qué ocurrió y cómo evitarlo a futuro?  Es verdaderamente tentador limitarme a pensar que sí, y entregarme a la pereza social disfrazada de tolerancia que tanto nos caracteriza.  Pero, la verdad es que siendo este pueblo, uno tan lleno de gente inteligente como la que votó en las elecciones pasadas, muy en el fondo todos sabemos que no habrá justicia.  No de ahora, sino desde hace mucho, y repito mucho tiempo atrás, no se puede confiar en la justicia, y no sólo panameña, sino humana en términos generales.  Vivimos inmersos en un mundo corrupto e injusto, en el que pareciera mejor ser una mala persona.  ¿Sin embargo, cómo serlo si no está en nuestra naturaleza?  Quizás, por ser tan buenos, cedemos terreno a esas fichas que terminan apoderándose de todo.  Porque están tan enfermos, que en su enfermedad ya no aspirar a curarse, sino a enfermarnos a todos.

Por si no lo hemos visto aún, la corrupción es el tóxico que ha envenenado al río de la vida panameña. Autoridades injustas, sucias e inoperantes, son el principal síntoma de nuestra corrupción social. ¿Luego qué nos queda? Protegernos a nosotros mismos.  Levantar una sociedad más consciente, menos corrupta y mucho más solidaria, que en lugar de volverse dependiente de la enfermedad (el sistema político-gubernamental) se limpie, sane y se salve a sí misma de la indolencia, la corrupción y de la injusticia.

Extranjeros redefiniendo al panameño

 
A los panameños nos invitaron a una celebración, pero por no llevar la vestimenta adecuada  nos cerraron la puerta en la cara.  Tratar de predicar sobre lo mismo, sería llover sobre mojado.  Pero nuestros vecinos sí fueron al mundial, e hicieron excelentes representaciones.  Sobre todo Costa Rica, que sin tanta fanfarria, como equipo y sin “superestrellas”, se le cuadró dignamente a Holanda. Quisiera decir lo mismo de Colombia, pero lo que le hicieron a Neymar, quebrándole con saña una vértebra, desluce todo el esfuerzo del equipo y su goleador.  Tal vez para neutralizar al contrario, o cuando menos eliminar competencia con lo del mayor goleador y James.  Que dicho sea de paso, aún no entiendo por qué pronuncian en español un nombre de habla inglesa…  Pero bueno, sabrán los colombianos, o sabrá él mismo (James)  A mí me preocupan más  los panameños, que de la noche a la mañana empezaron a llamarle de esa forma, cuando en Panamá a los “James”  los pronunciamos en inglés. Panameños que apostaban al triunfo de Colombia con insultos, confrontaciones y apasionamientos ridículos, como si ofendieran más que los mismos colombianos.

Panamá, como crisol de razas y todo lo demás, recibe mucha influencia internacional.  Siempre ha sido así, pero ahora más,  con esta “colombo-domini-venezolanización”  que nos impuso el gobierno pasado con su política de puertas abiertas. Como he dicho antes, el ballenato y la bachata han reemplazado a nuestro típico.  Colombia y Venezuela (a través de sus novelas vacuas, vulgares y violentas) nos están re-culturizando.  Si tuviéramos un organismo de estudio demográfico serio, podríamos evaluar qué hemos ganado aceptándolos.  Definitivamente, hay buenos inmigrantes, que aportan dinero y muchas cosas buenas al país.  Definitivamente, por razones humanitarias hay que ayudarlos.  Sin embargo, habría que ver qué y cuánto han aportado ellos al país, sobre todo por los que vienen diciendo que “el progreso de Panamá se debe a los extranjeros”, olvidando que ellos se mudaron a Panamá precisamente por su progreso.  En consecuencia, el progreso panameño existía antes de que llegaran.  Pero como siempre he dicho: “La ingratitud sufre de muy mala memoria”  En la mayoría de los crímenes  más innovadores, crueles y salvajes reportados, casi siempre destacan extranjeros. Y para colmos vienen de imprudentes, chabacanos y groseros, exigiendo a voz en cuello, como si fueran dueños del país.

El carácter consumista de los panameños, nos hace imitar muchas cosas.  La persona que consume en exceso, muchas veces lo hace sólo por “no quedarse atrás”, porque vio o escuchó a otro.  Muchas de sus adquisiciones no reflejan necesidades reales ni cambios positivos en sus vidas, sino superfluos. Y por imitación se endeudan, dejan a un lado lo propio y nos satanizamos entre nosotros mismos, sobrevalorando lo ajeno, sugestionados e intimidados por todo lo extranjero. La persona que imita mucho, lo hace por síndrome de aceptación y rechazo, porque no tiene valor ni carácter propio.  Presta más atención a su relación con los demás (lo que le dan o recibe económica, física, mental o emocionalmente) que a su relación consigo mismo.  Si escalamos el modelo, las personas hacen pueblos, gobiernos y forman estados. Los estados  de pobre producción interna, que todo lo compran o importan del extranjero, obedecen a (y generan) pueblos sin identidad e imitadores, fácilmente asimilables por estados más grandes. 

Mi mayor recomendación al nuevo presidente, que dice tener sangre campesina en sus venas,  es que regule la inmigración, y  anteponga el agro y la producción nacional a las importaciones. En lugar de seguir globalizando, repatríe y genere más industria nacional. Deje de apuntar a las IFIS, y voltee su mirada al pueblo.  Retome pronto los valores nacionales, antes que los extranjeros redefinan  lo que significa ser panameño.  Y como decía Arnulfo: “Panamá para los panameños”.