MASLEIDOS

lunes, 29 de octubre de 2012

Desidia asesina

Hace algún tiempo escribí un artículo cuyo nombre definí, por qué mueren los inocentes.  Por la cobardía de los que hacen nada.  Me refiero a la niña que murió por el derrumbe del muro, en la escuela del Japón.  Me refiero a las niñas y niños que han muerto por balazos, y por la violencia de nosotros los adultos, de intención, o de accidente.  Nadie desea la muerte de un niño, pero ante eventos como el de la escuela del Japón uno se pregunta: ¿Qué vale más, la vida de una niña o la bendita transformación curricular? ¿La vida de una niña o la politiquería de un ministerio? ¿Ver a la ministra practicando demagogia o la madre de una niña muerta llorando? ¡Qué inútil, mediocre y maldito sistema social panameño!  Curiosamente oigo al señor de protección civil, mientras lo entrevista un canal de televisión decir que “la ministra está muy nerviosa…que se ponen a disposición de la ministra…” ¿Acaso todo es la ministra?, digo, ¿Y qué con la madre de la niña? ¿Una niña de ocho años, una madre que le arrancan hoy a una hija, vale  menos que una ministra? ¿Por qué hablar tanto de la ministra, y no de las víctimas?  Porque vivimos en un país con una justicia social desigual, clasista, en el que la víctima importa un carajo.



¿Quién construyó el muro? ¿Qué autoridad verificó el muro? ¿Qué maestros vigilaban a las niñas? ¿Por qué nadie vio que ese muro estaba por caerse?  Un accidente ocurre en cualquier momento, y le ocurre a cualquiera, pero, cuando hay signos evidentes de haberse podido evitar…ya hablaríamos entonces de una mediocridad, de una desidia asesina.  Porque los panameños nos hemos acostumbrado a vivir en el borde de la suerte, apenas importándonos por los que nos rodean, hasta que los eventos nos afecten.  Y nos damos estúpidos golpes de pecho diciendo que “Dios es panameño”, cuando vivimos ignorando, todos, autoridades y pueblo, las medidas básicas de seguridad pública, salud, aseo etc. Cruzar por debajo de los puentes, manejar hablando por celular o chateando, ir sin el cinturón, caminar por las calles y no por las aceras, jugar a que los edificios se llenan de humo y hay que desalojarlos cada mes, conexiones brujas de gas que explotan en los edificios, carros de gas que explotan matando “a los menos”, jarabes tóxicos, bacterias nosocomiales súper resistentes, buses que se incendian.  Eventos catastróficos, que pudieron haber sido de mayor calaje.  Un pueblo inconsciente y una serie de autoridades mediocres que no fiscalizan y sólo aparecen para hacer pantalla o política.  Pésima combinación, una bomba de tiempo que bien podría convertirse en masacres a grandes escalas, diarias.  Pero, “Dios es panameño”…



Nuestro sistema social sólo protege a las víctimas, mientras los medios estén rodeándola.  Por eso los nuevos tribunales populares son los programas de televisión, que atienden quejosos.  Porque si no tienes influencia de algún tipo, nadie se entera, ni nadie hace nada por tu desgracia.  Porque el pueblo mira para un lado y las autoridades ni se dan por enteradas.  Un sistema social hipócrita y servil, en el que la clave del éxito es “Aguanta callado”.  Luego, ¿A quién le importa las víctimas? Si en nuestras escuelas se tilda de “sapo” al que denuncia una injusticia, o de “mariquita” al que se queja.  Acaso no estamos acostumbrados desde chicos a “aguantar callados”, ¿Luego, cómo demonios quejarnos de que todos los gobiernos que suben son represivos, abusadores, mediocres  y poco importa?  Si nosotros mismos prohijamos este tipo de actitud, de poca monta y menos cacumen, en la que enterramos vivas a las víctimas, y después de su muerte las lloramos hipócritamente en coro ¿????  Con un sistema social así, cómo pedirle a Dios que siga “siendo” panameño…

Mi Panamá de otros

“Paisano mío, panameño: Tú siempre respondes: Sí…Si te dan un peso diario, Sí, sí, sí…Si te gobierna un tirano, sí, sí, sí…Aprende a decirle NO”  lo escribió Demetrio Herrera Sevillanos en la primera mitad del siglo pasado.  En la primera mitad del siglo pasado, ya se hablaba de la docilidad o el conformismo de nuestro pueblo.  Curiosamente, siendo un pueblo de tantos campeones de boxeo…siempre decimos que sí, somos dóciles (salvo contadas excepciones, que valen su peso en oro).  Aunque tristemente veo que el panameño se ensaña mucho más con el propio panameño, que con el extranjero.  Este artículo lo escribo para demostrar que el problema de “integridad cultural” o de fusión nuestro, no emana totalmente de los malos extranjeros, sino de los pésimos nacionales también.  Peor aún, cuando yo meto la mano en mi bolsillo, y saco un dólar.  Peor  aún si al meter la mano en mi bolsillo, sacase además de un dólar, un euro... Cada vez son más las emisoras de típico que ponen vallenato, y bachata.  Dicho sea de paso, yo crecí (setentas y ochentas) escuchando rock, mientras mis parientes bailaban salsa, merengue, cumbia, mambo. Pero los toldos…ya casi no hay, y siguen proliferando los rincones “típicos extranjeros” en nuestra patria (como si fueran las suyas).  ¿Hasta qué punto la identidad cultural del panameño está comprometida por los extranjeros, y hasta qué punto por nosotros mismos, por nuestra actitud de aceptación e imitación, sometimiento para con lo foráneo y hostilidad para con los nacionales?.  Como dice el refrán: “Ángel en la calle, demonio en la casa”.

Hace poco puse un anuncio para trabajadora doméstica, y me respondieron más extranjeras que nacionales.  Considerando el riesgo que implica contratar a una extranjera (dado los últimos casos) terminé preguntándome: ¿Dónde están las panameñas?.  Alguien que sabía del tema, me aclaró que las domésticas panameñas aplican a puestos de empleos con extranjeros, que pagan mejor.  Es decir, las extranjeras quieren servir a los panameños, y las panameñas a los extranjeros ¿Qué es esto?…  Las pocas panameñas que atendieron mi llamada telefónica, terminaban entrevistándome, en lugar de yo a ellas (¿Cuánto pagan, cuántos niños son, hay que limpiar, qué tan grande es la casa etc.?). Finalmente, muy pocas fueron a la entrevista, y las restantes claudicaron entre la contratación y el primer día de trabajo.  Pensamos entonces que se trataba de la política del clásico “no voy” taxista.  Es decir, necesito un empleo (porque la calle está dura) pero no un trabajo.  Recordando que trabajo implica fuerza por distancia, y tal parece que nuestros paisanos no quieren esforzarse sino “emplearse”. ¿Entonces por qué quejarse de la situación?.  Pero esto no es cosa de taxistas y de empleadas, esto se ve también en las oficinas. ¿Qué nos pasa?  Tenemos un gobierno tal vez demasiado laxo para con la mano de obra extranjera (no sólo con el asunto de los MEGA inversionistas extranjeros).  Ellos entran a competir al mercado laboral, y, básicamente se comen crudos al nacional.  ¿Será porque los extranjeros son magos, extraterrestres, o superiores a los panameños?




Aunque los hay totalmente desinformados, que consideran que ellos (los extranjeros) constituyen el progreso de Panamá, y no al revés, que ellos (los extranjeros) vinieron a Panamá por su progreso. El tipo de extranjero inmigrante, el buen tipo, no así el delincuencial, ni el que en lugar de generar ganancias locales las extrae, se denomina “emprendedor”.  Un emprendedor no corresponde a una nacionalidad, sino a un tipo de humano específico.  Un individuo que se ha visto tan presionado en su país de origen, que sencillamente arriesga TODO en busca de un mejor futuro en el extranjero. Digo, ¡Hay que tenerlos bien puestos, o estar muy desesperado para hacer algo así!.  Luego, este tipo de extranjero, compitiendo contra un nacional dormido, y peor aún,  sumándole al evento una política gubernamental indulgente para con los extranjeros y represiva para con los nacionales…nos lleva el diablo.  Cuando estaban los americanos, Panamá luchó por su soberanía.  Ahora que se han ido, hemos sido absurdamente invadidos por todas las nacionalidades.   Sin embargo,  lo que más me duele es oír a muchos nacionales, ahogados en su propia ignorancia, frustración e inconsciencia, decir que los extranjeros son mejores que los panameños, sin analizar un poco más a profundidad el marasmo social en que hemos vivimos durante toda nuestra época republicana. Panamá, siempre sirviéndole al mundo, o como dice el escudo: “Pro Mundi Beneficio”.  Siempre tras la sombra de grandes potencias extranjeras: España, Colombia, Francia, Estados Unidos. ¿Acaso de allí provendrá nuestra peculiar actitud, para con todo lo que suene a extranjero?.   Sin olvidar el detalle de que nuestra posición geográfica, ha hecho que todos y cada uno de nosotros, salvo las razas “puras”, tengamos más de un tipo extranjero en la sangre.  Pero bueno, todo eso es muy diferente a humillarnos entre nosotros mismos cotidianamente, y luego pensar que un juego de futbol nos harán más patriotas, mejores ciudadanos o buenos panameños.  

MEGA religiosidad

Recuerdo cuando salió el asunto de la efigie, como católico que soy me sentí orgulloso, pensé que era positivo el asunto.  Pero luego reflexioné como humano, posponiendo mi fe personal.  Yo siempre he dicho que la espiritualidad poco tiene que ver con la religiosidad.  Las religiones son caminos para alcanzar la espiritualidad, válidos en muchos casos.  El problema es que hemos confundido el sendero con el destino, y pensamos que “religión” es espiritualidad... nada más falso.  Peor aún, las religiones se han vuelto tan, pero tan sectarias,  que sentencian a la “humanidad” del individuo, por ser o no ser adepto, fiel o infiel, creyente o pagano.  Sí, muchas religiones se han convertido, más que en un camino hacia la espiritualidad, en un club social, o por qué no, en un partido político.  Algunas con la garantía del infierno o la muerte eterna, para quien no se afilie o cometa transfuguismo...  ¿Pero por qué el actual gobierno tiene ese coqueteo, específicamente para con la iglesia católica, dicho sea de paso, mayoritaria en el país? ¿Será que es otro vehículo más, de manejo de masas?



¿A cuál coqueteo me refiero?  Primero fue el asunto de la efigie más grande que la estatua de la libertad.  Según tengo entendido, el terreno lo donaba el estado (que no sería la primera vez en nuestra historia) todo lo demás saldría de la feligresía.  Hay panameños ateos, evangélicos, agnósticos, budistas… ¿Por qué utilizar un bien del estado, para levantar una estatua en honor a una religión específica?.  Tal vez el mal resida en nuestra constitución, cuando proclamaron religión mayoritaria al catolicismo.  Ahora salen con otro asunto: “Septiembre, el mes de las sagradas escrituras”.  Acaso todos los panameños tienen como guía temática-espiritual a la Biblia.  Y de ser así ¿Cuál Biblia sería? ¿La de los católicos, la de los protestantes?.  Digamos pues,  que para hacerlo más “constitucional” (por lo referido anteriormente) se declararía a Septiembre el mes de las “Sagradas escrituras católicas”.  ¿Pero cuál escritura sagrada católica? ¿Reyna Valera, Jerusalén etc.?.  Ahora bien, el punto aquí no sería a  cuál escritura sagrada gratificar, sino por qué no gratificar también al Corán, la Tora, Los Vedas, el Popol Vuh.  


Me queda en la mente si una efigie o el mes de la Sagrada Escritura, harán que el panameño sea mejor humano, bajen el precio de la comida, resucite la cadena de frío, devuelvan los zapatos del pueblo, disminuya la violencia, la corrupción, mejore la salud pública o algo por el estilo.  ¿Pero qué desea el gobierno coqueteándole a la fe católica?.  Son públicos los casos de malísimas personas,  que dicen haber sido redimidas  “por intervención divina”.   Será que este gobierno, después de haber golpeado tanto a la clase media, busca la santidad con MEGA religiosidad.  Será que empiezan a exteriorizar rasgos de arrepentimiento, y tal vez en proporción a la magnitud del error habrá de ser la majestuosidad de las obras religiosas (una efigie más alta que la estatua de la libertad, el MES de las sagradas escrituras etc.)  Si bien es cierto que este gobierno tiene el estilo XLARGE en todo lo que hace, así sea “bueno” (por llamar de alguna forma, a las obras por las cuales dicen no estarnos endeudando)  o malo, tal vez sus muestras de arrepentimiento también tengan que ser apoteósicas.  E inclusive, aparejándolo al estilo greco-romano, de tipo “gladiador” y circo de sacrificios… tal vez sólo lo hagan por imitar cualquier faceta histórica de la relación hombre-Dios.  O quizás sea otra forma más, de levantar un espectáculo que les allane el camino al 2014, ganándose a los votantes católicos, que dicho sea de paso, han de ser la mayoría.  O tal vez sea “un arrebato más” de aquella necesidad patológica por figurar pública y constantemente.  De cualquier forma, tal parece nos quieren acostumbrar a vivir de sobre salto en sobresalto, fluctuando rápidamente del espanto a la confrontación, de la confrontación al mutismo  y del mutismo al ridículo. Entonces sí, que Dios guarde a Panamá.

Palo, muerte y propaganda


“A llorar al cementerio” fue la frase que utilizó aquel diputado, con relación a la polémica ley de Colón.  ¿Fuerte, no?.  Jamás supe si se trataba de una provocación.  Pero, definitivamente lo que nunca pude imaginar es que el destino lo volvería una sentencia.  Proverbios 18:7 reza: “La boca del necio es su perdición…”.  Frecuentemente hemos visto a este diputado topar con los medios, de una manera que pasa de lo jocoso a lo ofensivo.  En un principio, los medios mantenían una especie de luna de miel con dicho señor, y de pronto, todo se les ha vuelto mueca.  Sin embargo,  eso de “llorar al cementerio…”, no quisiera estar en su lugar ahora.  Dios me libre.  Pero efectivamente, por lo menos habrá una familia que llore en el cementerio, la del niño que murió en la contienda.  Que, dicho sea de paso, he oído muy poca mención al nombre del chiquillo.  Todo se centra en la ley de Colón, los grupos, el gobierno y el aparato represivo, como si el muerto importara menos.  ¿Habrá pedido este niño venir al mundo para convertirse en mártir de semejante forma?...no lo creo.    De cualquier forma, ya es hora de que este gobierno cambie ese estilo.  Primero fueron los “indios borrachos y vagos de Bocas del Toro y Chiriquí”, ahora son “los pandilleros de colón”… ¿Mañana qué será, quiénes serán, y cuál será el insulto: “inadaptados” “imbéciles” “resentidos panameños”?




Acaso ese pueblo que tanto le preocupa a nuestro gobierno, con su beca universal, con su cien a los setenta, con las mochilas y computadoras, ¿Acaso ese pueblo no cuenta a la hora de manifestarse, y reprimirlos de semejante forma? Viendo los últimos acontecimientos, la velocidad con la que se aprobó la ley, la sorna provocativa de “llorar al cementerio”,  la intransigencia de un gobierno que ha equivocado con sangre su proceder inconsulto e impositivo, la represión mayúscula y el infierno desatado  en Bocas del Toro, Panamá y  Colón; viendo todo esto, podría decirse entonces que al gobierno le preocupa el pueblo ¿?.  Cuánta gente más habrá de morir, cuántos ciegos más justificarán  el proceder prepotente de nuestras autoridades. Primero se manifiestan a través de la burla, luego el insulto y finalmente el tolete o la bala (de goma o de cualquier otro material).  ¿De qué sirve un gobierno de guerra con su propia gente? ¿Acaso ya no pasamos por ello, antes?  ¡Qué regalo para el pueblo que votó masivamente a favor de este gobierno! tanto desasosiego, tanto conflicto, tanto estrés, tanto tranque, tan cara que nos han puesto la vida, tan sucias y destruidas que están las calles. ¿Acaso votamos por esto? ¿Por palo, muerte y propaganda? ¿Qué alguien me explique, si el grado de inversión se come, si las computadoras evitan que los muros se derrumben en las escuelas matando niños a su paso, si la cinta costera III evitará las muertes en las protestas?  Yo no sé si en Panamá haya raspaderos que ganen dos mil dólares al mes… yo lo único que sé es que voté para que las cosas mejoraran, y todo está peor.

¿Pistoleros o arqueros?

Este gobierno sustenta la inversión social de la cuál nació.  Es decir, si el panameñismo (liberales y demás)  hubiera  ejercido mejor  administración, el PRD no hubiera sobrevivido  como fuerza política a la invasión.  Si el PRD (y el panameñismo por arrastre) hubiera ejercido mejor administración,  el actual gobierno que se dijo “el cambio” ni siquiera hubiera tenido razón de plantearse como fórmula política (recordando que cambio democrático era un partido muy débil en sus inicios)  En la trascendencia política panameña, post dictadura,  vamos de mal en peor.  Entonces me pregunto, ¿Qué quedará después de Cambio Democrático, si no hay continuidad, ni reelección ni ninguna otra historia de sangriento progreso?   Con estas decisiones, con tantas protestas, con tantos muertos, ¿A qué forma de gobierno le está abriendo paso la actual fuerza política?  Cuando todos pensamos haber visto lo peor con el PRD y el arnulfismo, la vida nos enseña que no hay una situación tan terriblemente mala, que no pueda ponerse peor.  En consecuencia, ¿Qué vendrá mañana?




Robin Hood, era un delincuente que  defendía a los pobres contra un Sheriff y un príncipe que usaban a la fuerza pública para quedarse ilegítimamente las posesiones y dineros de los nobles que se le oponían...  Dicha leyenda fue mundialmente aceptada con agrado, sin embargo, ¿Qué hay detrás?. Primero que todo, la inversión social. Hood, que era técnicamente un maleante, lleva el lado bueno de la historia.  El príncipe y el Sheriff, un noble y una autoridad, llevan el lado malo de la historia. ¿Qué ocurre actualmente en Colón?... el pueblo reclama su real y auténtica posesión sobre las tierras de Zona Libre, el gobierno no acepta el reclamo, la situación se torna violenta y finalmente, la autoridad, que está para defender al pueblo, termina (como siempre) reprimiéndolo.  En esta ocasión, en lugar de arqueros, surgen pistoleros, mezclados con manifestantes y explota el caos.  A simple vista, revivimos la historia de Robin Hood, una vez más: Los malos quedan como buenos, y los buenos como malos.  Yo no conozco la ley, así que no puedo estimar si es correcta o no.  Pero a todas luces el pueblo de Colón, y el país entero no la quiere.



¿Por qué un gobierno tiene que dotar de validez existencial a delincuentes, frente a la opresión y denigración  reiterada del pueblo?  Colón es simultáneamente un reflejo de nuestra doble moral e hipocresía social, siendo al mismo tiempo una de las provincias más ricas y a la vez más pobres del país.  ¿Cuántos de sus muchachos en riesgo social, verán a los pistoleros como Robin Hood’s modernos?  Yo no sé si nuestras autoridades lo vean, pero, tal y como afecta la conducta de un padre, la conducta de sus hijos, la conducta de un gobierno influencia en directo o de rebote el proceder de los jóvenes.  No nos conviene tener jóvenes creciendo, que vean a los pistoleros y pandilleros como héroes de liberación, frente a la opresión del gobierno.  Y sencillamente, no nos conviene porque este es el esquema social que hemos vivido históricamente en nuestro país, a través de la violencia, los golpes de estado, las dictaduras etc. Un modelo así, reforzaría notablemente el esquema tercermundista que nos mantiene dando vuelta en círculos de mediocridad y pobreza.  Pero eso no lo ven nuestras autoridades.


¿Qué vendrá después del cambio?...quiero creer que por un lado, un gobierno que respete la voluntad popular y sea menos impositivo y autoritario.  Por el otro lado, tendremos una sociedad mucho más reactiva y violenta, con valores aún más grises y ambiguos, a través de los cuales el malo puede ser bueno y el bueno malo, todo dependiendo de cuál de los dos sea el peor.

De lo que se dice, y lo que se hace

Yo me he preguntado, si el grado de conflicto que manifiestan nuestras autoridades es intencional, o simplemente parte de su naturaleza.  El país arde por lo de Colón, digo, sin ser dramáticos.  Sin embargo, nuestro presidente está en Japón.  No sería el primer presidente que viaje en momentos de crisis;  total ¿Por qué detener el progreso (considerando tal, las visitas del presidente al extranjero) por un grupo de pistoleros o pandilleros como han venido a llamarles?...  Lo curioso del asunto es que, el presidente sale de un lugar en conflicto, hacia otro lugar en conflicto.  Actualmente China y Japón tienen un pleito por unas islas  en disputa.  Abriendo un seudo paréntesis (por introducir un tema no del todo desvinculado) a la fecha no entiendo por qué el mundo siempre está en conflicto.  ¿Qué se gana de la zozobra, la violencia y la muerte sostenida? ¿Qué se gana de tanto conflicto, de tanta guerra? ¿Por qué matarnos los unos a los otros, si ya con los accidentes, las enfermedades y la suerte tenemos suficientes probabilidades de muerte, para sumarnos otra más al hombro?. Uno espera esas “trivialidades” de países tercermundistas, en vías de desarrollo tal vez, pero de dos súper potencias ¿????  ¡No tiene sentido!.  Regresando al tema, nuestro presidente viaja de un sitio conflictivo a otro sitio de potencialidades mucho peores.  Y no conforme con ello, lanza una opinión “polémica” tan a su estilo...  Obviamente, China responde pidiéndole a Panamá  “que no menoscabe los intereses Chinos”.  Luego, pregunto yo, por qué causar ahora un prurito internacional innecesario, si estamos en medio de un conflicto interno de alta envergadura.  Pregunto, por qué causar una desazón con China, habiendo tantos chinos en Panamá, quizás muchos más que japoneses. ¿Por qué enrarecer el ambiente diplomático entre dos países que han mantenido tan buenas relaciones comerciales (el canal) culturales y sociales? ¿Por qué opinar en un asunto en el que muchos prefieren no meter las narices? ¿Por causar algún tipo de empatía, como la vez del “euro en Panamá”, y el arroz de Vietnam?

Hace unos días atrás, el presidente de la asamblea lanzó aquella expresión de “irse a llorar al cementerio”. Poco después ocurrió lo que ya todos lamentamos.  Posteriormente, el excelentísimo se disculpó por televisión, alegando una pugna para con otro diputado.  Y tal vez ése sea el punto, el presidente de la asamblea no ha terminado de entender que la Asamblea de diputados, no es un tinglado personal.  Lo que uno hace, teniendo cierta investidura, tiene repercusiones, según el grado de responsabilidad o autoridad que se tenga.  No es lo mismo una lucha entre dos panameños comunes y corrientes, a una lucha personal entre dos diputados, ni a una lucha personal entre un diputado y el presidente de los diputados.  La responsabilidad, los cargos, la autoridad hacen la diferencia.  Si nuestras autoridades no saben medir las consecuencias de sus actos y/o palabras, pues ¿Qué podríamos esperar de ellas, o del uso del poder que les concedimos?, ¿Qué terminen utilizándolo en nuestra contra, Chiriquí, Bocas del Toro, Panamá y ahora Colón?...  Igual con el  servicio diplomático panameño. Desde que yo tengo uso de razón, siempre se ha rumorado que los nombramientos diplomáticos se asignan no por aptitud, sino  a modo de canje político-personal.  Aunque no me consta que haya sido así en la actual administración, lo cierto es que su desempeño diplomático nos ha ridiculizado internacionalmente en más de una ocasión (travestismo, acusaciones de abusos sexuales, parrampanerías, charlatanes etc.).  De cualquier forma, de eso a que el presidente de la República de Panamá  opine “a sus anchas” en un hecho tan delicado como el de Japón y China…

Creo que nos convendría ser más comedidos, conscientes y reflexivos del rol social que cada cual ejecuta.  Mi responsabilidad no es igual como ciudadano, como diputado, como presidente de la asamblea, o peor aún, como presidente de la república.  No es lo mismo “yo en Panamá”, a “yo representando internacionalmente a Panamá”.  Cuando uno trabaja debe cumplir con un horario, vestimenta y comportamiento acorde al cargo desempeñado y el lugar de desempeño.  Yo no puedo asistir a mi trabajo, de la misma forma y en las mismas condiciones en las cuales paso el fin de semana en mi casa. En el trabajo debo comportarme profesionalmente, cumpliendo a satisfacción mis responsabilidades (muy aparte de lo intenso, honesto o impulsivo que pueda considerarme a mí mismo). El trabajo de nuestras autoridades es ADMINISTRAR-GOBERNAR al país completo,  no comportarse como lo harían en su vida cotidiana.   Asumir un cargo de autoridad nacional, no implica mirar a la nación bajo la óptica personal, sino mirarse a sí mismo bajo la óptica nacional.  ¿Por qué?, porque al aceptar dirigir a un grupo de personas, se necesita (cuando menos)  la óptica grupal, no así tanto la personal (recordando que  la patria no es de uno, sino de todos).  Es allí cuando más nos cuesta olvidarnos de nuestros impulsos, de nuestro carácter, de nuestro ego.   Léase, aprender a ser menos “dueños” y mejores “empleados”, empleados públicos (considerando el talle empresarial de este gobierno).   Si nuestras autoridades aprendieran  a separar el yo, de su rol como empleados públicos, entendiendo que el estado no les pertenece, sino que ellos pertenecen al estado, viviríamos más en conjunto y menos en conflicto.  No habría un gobierno de imposición, sino de concertación,  la razón se impondría a la violencia y no al revés. 

domingo, 28 de octubre de 2012

LO QUE TRAJO LA LEY 72


La información audiovisual presentada, no son propiedad,
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LA IRRESPONSABILIDAD.  Me refiero a la irresponsable convocatoria a “clases normales”,  del ministerio de educación para el día de hoy.  Justo después de que el sindicato más grande del país, anunciara manifestaciones masivas en toda la república, habiendo tenido una previa  y caótica demostración.  Ya es hora de que esas autoridades, dejen de estar arriesgando la seguridad de los educandos, para forzar un clima de paz mediática.  Yo quisiera saber si el ministerio de educación, así como confirmó clases normales en todo el país, se ha manifestado para con la muerte del niño de nueve años asesinado durante las protestas en Colón (que es muy probable asistiera a alguna escuela).  Hoy se vivieron momentos de desesperación en varios colegios, mientras los padres buscaban a sus hijos y Calidonia ardía en protestas.  La eficiencia y capacidad es una cosa aparte, pero bueno, uno esperaría más sensibilidad de una ministra de educación, madre de familia y colonense.  No como cuando expresó que,  llorar no nos devolvería a la niña aplastada por el muro en la escuela de Japón…  Demostraba mucho mayor humanidad cuando comentaba las noticias de canal dos, tal parece que el ministerio le hubiera sentado mal.







LA DESCONFIANZA.  A primeras horas del día de hoy, quedó de manifiesto que muy pocas personas confían en el gobierno, y dicho sea de paso, en todo lo que escribió el presidente por las redes sociales.  Días atrás, cuando el presidente manifestó su “intención de derogación”, al poco rato varios de sus ministros planteaban otras opciones mucho menos populares.  Sin embargo,  el problema de la desconfianza popular no es de ahora, es decir, ¿Por qué un presidente tiene que hacer constar su palabra ,mediante la firma de trece notarios?.



LA RESPUESTA.  De hace unos días acá, el presidente de la república se ha manifestado por chat electrónico, con interpretaciones cruzadas que creaban aún más confusión y desconfianza.  Hay opiniones encontradas con esto de gobernar a través de las redes sociales, pero  al parecer,  la tecnología es vista con beneplácito por el ejecutivo… ¿Entonces por qué el presidente no se comunicó mediante una video conferencia, previamente a la derogación parlamentaria?.  En su lugar, tuvimos que aceptar la “versión de buena fe” de uno de sus ministros, básicamente suplicando confianza.



EL TIEMPO DE RESPUESTA PRESIDENCIAL.  Terrible.  La ciudad estuvo demasiado tiempo paralizada por las protestas, antes de que surgiera la versión del ministro sobre la revocatoria de la ley. ¿Qué ganó el gobierno con eso? No tengo la menor idea, sólo generar más suspicacia, rumores, ansiedad, rabia y frustración. ¿Acaso intentaban girar contra de los obreros  la opinión popular, o que el pueblo se les enfrentara?.


EL TIEMPO DE RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES.  Extrañamente, las fuerzas represivas se mantuvieron replegadas mientras el sindicato de la construcción paralizaba  la capital y varias provincias.  Posteriormente ocurriría lo mismo con los maleantes que protagonizaron el saqueo.  ¿Qué ocurrió? No lo sé, ¿Por qué lo hicieron? Tampoco lo sé.  Pero el país estuvo en caos verdadero durante más de una hora, sin Dios ni ley, casi proyectándose a alarmantes consecuencias.  Por un momento llegué a pensar que los había amedrentado el volumen y el tipo de protesta, simultánea en Colón, Panamá, Chorrera, Chiriquí etc.  La policía demoró en responder, aquello parecía una pelea arreglada.  Se especuló un golpe, o auto-golpe de estado.




LA DESESTABILIZACIÓN.  Mucho se ha hablado de un intento de desestabilizar al país.  Sin embargo, no tiene sentido.  Días atrás, hubo un ensayo pacífico bastante similar a lo que ocurrió hoy.  La ciudad se paralizó, aunque por menos tiempo y sin saqueo. Desde entonces los organizadores no pararon de repetir por todos los medios que la misma situación se repetiría hoy.  Nadie que intente desestabilizar un país, anuncia sus planes con antelación e inclusive hace un ensayo. Con la situación que se dio hoy, esto pudo haber terminado peor, sin embargo hubo una contención simultánea, casi quirúrgica  de todo y todos (autoridades, obreros y saqueadores).  Después de un tiempo todo volvió a la normalidad, lo cual no cuadra con la desestabilización y los golpes de estado (aunque no tanto así, con los auto-golpes).
 

 


EL SAQUEO.  En lo personal, no me sorprende el saqueo.  Fue una situación que se vio con antelación en Colón, y era bastante predecible que repitiera en Panamá.  Y mucho antes de Colón, lo vimos en la invasión.  El saqueo es una consecuencia natural del caos, la anarquía o la falta de autoridad.  Con el tiempo de respuesta excesivo de las autoridades, básicamente, el país se quedó sin autoridades por un lapso de tiempo, y, surgió el arrebato delincuencial, del ajetreo y los aprovechadores.


INICIATIVA.  Si hubo algo que quedó bien definido hoy, fue la total dependencia  de muchas de nuestras autoridades, incluyendo a la asamblea legislativa y la alcaldía, al ejecutivo. Y la total carencia de liderazgo manifestado por las figuras de nuestro gobierno; ¿Es así como piensan postularse para el 2014, figuras sin don de liderazgo, ni palabra, ni acción?.  Nadie hizo nada, nadie dijo nada, hasta que el presidente se manifestara.  Esto deja mucho que dudar, sobre la capacidad de nuestras autoridades, la  estructura de nuestra democracia y la independencia de poderes en Panamá.  Al final,  cuando empezaron tímidamente a manifestarse después de aquella comunicación interlocutada, su proceder fue parco, lento, aún más tímido y sombrío.  Básicamente, como niños regañados.


LA COMUNICACIÓN.  El gobierno se gasta muchísimo dinero en propaganda, luego, por qué durante la crisis, no pudo establecer los mecanismos de comunicación que evitaran tantos rumores y tanto nerviosismo colectivo.  Por lo menos para hacer un poco más de presencia en el evento, fuera de la manifestación lastimera del ministro que comunicó la derogación de la ley.   Ese silencio generalizado de nuestras autoridades,  aportó mucho a la sensación de inestabilidad reinante y a la rápida propagación de “falsas verdades” apocalípticas, que angustiaron más al pueblo (cito la del toque de queda).



LA HISTERIA POST TRAUMA.  Poco después de las cuatro de la tarde, cuando el grueso del asunto había pasado, entré a un supermercado en una urbanización muy de clase media y estaba abarrotado de gente angustiada, comprando agua, comida, víveres en general.  Pregunté a los encargados, si aquello era producto de algo especial que ellos supieran, me confirmaron que, salvo los acontecimientos anteriores (lo de calidonia, colón y la cárcel de mujeres) no había ocurrido nada que alarmara de semejante forma a las personas.  Luego me enteré que había circulado la noticia falsa, del toque de queda.


LO INTERNACIONAL.  He escuchado a muchos defensores del gobierno, decir que es un bochorno internacional lo que nos ocurrió con el reciente saqueo y las protestas por la ley 72.  En todos los países del mundo se generan saqueos, hasta por eventos deportivos.  El bochorno internacional no lo produce el saqueo en sí, si no la situación que lo generó.  Es decir, la protesta de un pueblo frente a un gobierno sordo, que impone una ley y luego tiene que derogarla a la fuerza.  En cualquier caso, mayor vergüenza internacional ha dado este gobierno con un servicio diplomático tan mediocre, que nos ha exhibido desde travestidos, pasando por demandas de abuso sexual, charlatanería payasa y desde luego, el conflicto internacional entre Japón y China en que casi nos meten. Luego, si el pueblo se queja y manifiesta, es un bochorno internacional, pero, si nuestra autoridades son mencionadas en casos de corrupción de alto perfil en el extranjero (como fue con Italia) ¿Acaso eso no es peor que aquel saqueo y todas las protestas?


LA UNIÓN.  Hay quienes dicen que estos movimientos de protesta y rechazo, tan bien orquestados y ejecutados,  son productos de la oposición al actual gobierno (sufragados, dirigidos y ejecutados por los partidos políticos, agrupaciones  y gremios de oposición).  Es decir, no son manifestaciones legítimas del pueblo.  Sin embargo, muchas de las personas que han salido opinando por lo de Colón a través de los medios, que no son dirigentes, ni pertenecen a las asociaciones populares, manifestaron su total rechazo a dicha ley. Todo esto sin considerar la paranoia gubernamental, de que los medios también confabulan en su contra.  A mí nada de esto me consta, sin embargo, hubo unión.  Y me atrevería a apostar, dado los retrocesos gubernamentales anteriores en Chiriquí, Bocas del Toro y Panamá,  que existe alguna forma de “despertar popular” contra cualquier forma de absolutismo gubernamental.  En consecuencia y de cualquier forma, habría que resaltar positivamente,  la unión popular, gremial, social  o política manifestada en la pasada protesta.




LA CONCLUSIÓN.  ¡Respeten al pueblo!.  Que las próximas decisiones sean consultadas a cabalidad con todos los afectados.  Panamá está viviendo una bipolaridad absurda, y lo vemos en muchos aspectos.  Primero el presidente nos promueve por Europa y habla de traer el euro, al poco rato después casi nos mete en un conflicto internacional entre Japón y China.  Primero el presidente de la asamblea legislativa habla despóticamente sobre “llorar al cementerio”, luego suena afligido y desesperado por revocar la ley.  Se nos habla de un país con MEGA desarrollo, para un INFRA pueblo mayoritario.  Toda esta bipolaridad existencial, se refleja en la economía que tenemos, y todo el peso económico, la mala distribución de las riquezas, las pésimas decisiones administrativas de la cosa pública,  lo siente la heroica clase media, con fuerte tendencia a desaparecer. En Panamá no hay tal balanza, ni tal equilibrio, vivimos desfasados y en caracteres extremos, lo cual se refleja en nuestra realidad política.  Debemos equilibrar las fuerzas, y que el dichoso progreso nos llegue a todos.  Debemos consultar, concertar, pactar, no imponer, no retar, razonar, no pelear, no vivir saltando de un extremo a otro, de un polo a otro.